La historia en breve

Se va a chingar Salinas

Dos mitos al menos siguen vivos 20 años después: hubo más de un tirador, más de un Mario Aburto, y Carlos Salinas de Gortari mandó matar a Luis Donaldo Colosio.

Creo que fue Levi-Strauss quien explicó sencillamente que todo acto o relato es un mito en potencia, pero solo adquieren la calidad de mito los relatos que son adoptados y repetidos por amplios sectores sociales.

Recupero un fragmento de la conversación que tuve el 19 de abril de 1995 con el entonces senador del PRI Guillermo Hopkins, amigo de Colosio y coordinador de logística durante la desdichada campaña electoral. Conversación que se publicó en Reforma el 10 de octubre de aquel 1995.

—¿Quién mató a Colosio, senador?

—Al candidato del PRI solo puede matarlo un hombre. Calles mató a Obregón.

—¿Quiere decir que Salinas mató a Colosio?

—Quién más —contesta.

—¿Tiene las pruebas en la mano?

—Tenemos todas.

—¿Tenemos?

—José Luis Soberanes, Samuel Palma, Melchor de los Santos y yo.

—¿Todas las pruebas?

—Las agendas, las citas secretas. Se va a chingar Salinas.

—Los va a parar el presidente Zedillo.

—Pues hasta el momento nadie nos ha parado.

—¿Y colosistas cercanos a Zedillo, como Liébano Sáenz?

—Ese no es colosista. ¡Y que no se meta el cabrón, porque lo tenemos agarrado de donde ya sabes!

No tenían nada ni tenían agarrado a nadie. No tenían ninguna verdad sujeta a verificación, pero forjaron un mito, una creencia social compartida. En ese sentido, y solo en ese, triunfaron.