La historia en breve

No habrá secundarias de la reforma energética

Puede darse como un hecho: no habrá leyes secundarias de la reforma energética en el periodo ordinario de sesiones que concluye el 30 de abril. ¿Qué falló?

He escuchado razonamientos opacos, poco lógicos, desacoplados. Del inexplicable cambio de ritmo en la estrategia del presidente Peña Nieto a que las divisiones en el PAN pondrían en riesgo la mayoría.

Lo cierto es que el gobierno no ha entregado las leyes secundarias de la que, supuestamente, es la más importante de las reformas. Quizá lo haga el lunes 21, el martes 22. Quizá entonces se alcancen los acuerdos para perfilar un dictamen antes del Día del Niño que permita aprobarlas en un periodo extraordinario en mayo.

Si así fuera, si la votación puede resolverse en dos o tres semanas, ¿por qué no se trabajó para obtenerla en febrero, marzo, principios de abril?

No parece un asunto de votos, pues el PRI, el Partido Verde y Nueva Alianza conseguirían la mitad más uno de los necesarios para aprobar. Si se sumara una de las dos mitades del PAN, el total se iría por encima del 60 por ciento.

Pero, o hay algo que los asesores jurídicos no terminan de palomear, o los propios priistas que piensan que la reforma de diciembre fue demasiado lejos en concesiones al capital privado le sembraron la duda al presidente Peña Nieto.

De otra manera cuesta comprender la lentitud, cuando en diciembre se celebraba la estrategia veloz, arrolladora, que se movía sin distracciones ni indisciplinas tácticas. Y que partía de la premisa de que ganar es un ejercicio de cálculo y construcción de alianzas.

Llegamos a Semana Santa. Raro.