La historia en breve

Cinco preguntas para el secretario Videgaray

Así sea como fugaz metáfora de un día, los normalistas de Ayotzinapa consiguieron ayer desaparecer los poderes en Guerrero.

El problema no es tanto la agresividad que mostraron ni la impunidad con que se movieron, sino que este problema no tiene a la fecha siquiera una fórmula aproximada de solución. Por tanto, como difícilmente aparecerán los 43 jóvenes de la noche del 26 de septiembre en Iguala, los normalistas tendrán vía libre para seguir actuando. La violencia criminal le está dando facultades a la violencia político-social.

El fin de semana, en Washington, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, respondió a pregunta expresa que, “por supuesto, hechos tan graves pueden tener un efecto sobre la percepción del país en general en la comunidad económica, en la comunidad de inversionistas”.

Si tuviera oportunidad, le preguntaría a Videgaray después de lo ocurrido ayer en Chilpancingo:

* ¿Qué tan lejos está México del 23 de marzo de 1994, de una salida masiva de capitales que estropee todo un proyecto?

* ¿A partir de qué indicador de violencia comienzan a ponerse nerviosos los mercados?

* ¿Cuándo y en qué cantidades comenzarán a llegar las inversiones producto de las reformas estructurales, en especial la energética?

* ¿La Secretaría de Hacienda mantiene el pronóstico de crecimiento de la economía mexicana en 2.7 por ciento?

* ¿Qué garantías de seguridad puede dar hoy el gobierno federal a los inversionistas extranjeros en Guerrero, Tamaulipas, Veracruz...?

Y una de pilón, al ex coordinador de la campaña presidencial: ¿Qué se juega el gobierno en la crisis de Guerrero?