La historia en breve

La postrera imagen triunfal del doctor Manuel Mondragón

Aunque mañana será su último día como comisionado nacional de Seguridad, y seguramente el último de su carrera policiaca activa, la imagen postrera de Manuel Mondragón será para siempre la de hace tres semanas. El hombre vigoroso de 80 años de edad que, detrás de dos monumentales marinos enmascarados, sigue el paso del Chapo Guzmán en el breve trayecto para subirlo a un helicóptero que lo llevará a una cárcel donde deberá pasar el resto de su vida.

La imagen de la más grande leyenda criminal de México sometida por dos marinos y el doctor Mondragón. Una metáfora justa para un policía que inspiraba confianza.

Más allá de que los resultados en seguridad son muy cuestionables en estos 15 meses, el presidente Peña Nieto y el secretario Osorio Chong acertaron al darle la función y el cargo a Manuel Mondragón. Porque él supo conferirles los atributos que tanto le valieron como jefe de la policía de la Ciudad de México: profesionalismo, pasión, honestidad. Y porque la Policía Federal siguió siendo tan respetada como antes. O más. Disciplinada, eficaz, confiable.

Ayer corrían versiones de que se iba por cansancio, edad, por incompatibilidad con el proyecto y otros funcionarios. Ya habrá tiempo para conocer la decisión real. Por lo pronto, lo menos que se merece este servidor público es una cálida despedida. Los doctores Mondragón no se dan en maceta.

Y que se cuelgue en las mejores paredes de la historia policiaca nacional aquella imagen del mediodía del sábado 22 de febrero. El policía férreo y austero que derrota, históricamente, al criminal.