La historia en breve

Qué necesidad tenía "El Financiero" de transar a los Cárdenas Estandía

Hay historias que cuesta creer. Rondaba la especie de que la empresa propietaria de El Financiero había dejado de pagar a proveedores, acreedores y empleados. Raro, pues se trataba de una empresa que en año y medio lanzó con estruendo y lujo un diario rediseñado y un canal de noticias.

El menos creíble de los rumores era un adeudo con la familia Cárdenas Estandía, que en noviembre de 2012 le vendió al consorcio de Manuel Arroyo la propiedad del legendario diario nacido en 1981.

Ayer pudimos documentar por la mañana que el juez 47 de lo Civil, José María García, resolvió que quedaba embargado el título El Financiero en beneficio de los Cárdenas Estandía, por un adeudo no cubierto por un millón y medio de dólares. Asimismo, el juez ordenó como medida precautoria congelar cuentas bancarias de dos empresas del señor Arroyo, Multimedia Lauman y Comtelsat. Menuda historia.

Un par de horas después, El Financiero nos informó que “las cuentas embargadas tienen los activos suficientes para cubrir los adeudos”, y que están “en total disposición y posibilidad de satisfacer los adeudos señalados”, dos pagarés vencidos en 2014.

¡Qué necesidad tenían de comprarse este pleito que, antes que nada, conllevará desprestigio! ¡Por un millón y medio de dólares! Duro golpe para un proyecto editorial que ha reclutado a periodistas de primera línea, como Carlos Mota y Enrique Quintana.

Y qué gusto saber que no se defraudará a la familia Cárdenas Estandía, con la que tuve el privilegio de trabajar en El Financiero a principio de los noventa, y a la que debo cariño y gratitud.