La historia en breve

Que no se haga muchas ilusiones el Presidente

El 3 de enero publiqué aquí una columna titulada “Que no se haga muchas ilusiones el Presidente”. Era un análisis de la cifra de ejecuciones de MILENIO en diciembre de 2012, primer mes del gobierno de Enrique Peña Nieto. Decía:

1. “Solo desde el pensamiento mágico se podía aspirar a una reducción significativa de ejecuciones. Diciembre fue tan sangriento como cualquier mes de la ‘guerra de Calderón’”.

2. “Dado que los criminales mexicanos del siglo XXI no se autodestruirán, no parece haber más opción que controlarlos. Con o sin propaganda bélica, la guerra, lucha, matazón o como se la quiera llamar, continuará: con el Ejército, la Marina y la Policía Federal”.

3. (citando al comandante Joaquín Villalobos, el tan criticado asesor de Felipe Calderón) “Por su momento y circunstancia, por la capacidad y fiereza del enemigo, México tendrá que aceptar una larga etapa de violencia residual”.

Recibí algunas llamadas de extrañamiento de funcionarios del nuevo gobierno. Me limité a esgrimir los números y a comentarles que nada deseaba más que equivocarme, pues como la inmensa mayoría de los ciudadanos anhelaba el triunfo del Estado sobre los criminales y la consiguiente disminución de la violencia.

El recuento de MILENIO en el primer año del peñanietismo, sin embargo, es brutal: 10 mil 444 ejecuciones: un promedio de 870 al mes: un promedio de 28 al día.

Se dirá, y es cierto, que son menos que las de los últimos años de Calderón. Pero es cierto también que México registrará el cuarto año en fila con más de 10 mil ejecuciones.

Terrible estabilidad estadística.