La historia en breve

¿Por qué le hacen esto a Isabel?

El 8 de febrero de 2007 caímos en el embaucamiento de que Hugo Alberto Wallace estaba vivo. Al día siguiente de que difundimos esa noticia sustentada en fotografías y documentos mal verificados por nosotros, Isabel Miranda de Wallace nos pidió una cita. Bastaron unos minutos para que nos diéramos cuenta de la forma en que ella dominaba la información de su hijo y del error que habíamos cometido.

Ahí conocí a la famosa señora Miranda de Wallace, una mujer que, como dijo alguna vez Denise Maerker, combatió con resultados y sentido ético los filamentos que encienden el miedo que carcome a México.

Cuesta entender siete años después la obsesión de Proceso para convertir la pedacería de un número telefónico equivocado, una gota de sangre, un par de actas de nacimiento, un estado de cuenta, un oscuro testigo, en fin, en la historia de que Hugo Alberto no fue secuestrado ni asesinado.

Luego de seguir dos semanas esa información es difícil rebatir a Isabel cuando asegura que es falsa y dolosa. Falsa, por incierta y engañosa. Dolosa, por la voluntad deliberada de mostrarla como una tramposa.

Cada quien hace periodismo como puede, quiere. Nosotros decidimos en 2007 no volver a insinuar que Hugo Alberto estaba vivo, a menos de que estuviéramos con él, habláramos con él, mostráramos una imagen incontrovertible de que era él quien se movía, respiraba, sudaba.

Lo demás era atormentar a una madre que tuvo el valor y talento para desnudar al Ministerio Público y el aparato judicial y probar, entre otras cosas… que su hijo estaba muerto.

Lo demás era darle aliento a una historia falsa por incompleta.