La historia en breve

La generación del fracaso ha quedado atrás


México se encuentra en una dinámica de cambio de dimensión histórica, escribió ayer en su mensaje de los domingos el factótum legislativo del PRI, Manlio Fabio Beltrones. Puede ser controvertible que lo ocurrido en los “120 días que transformarían al país” dé para tanto. Suena exagerado. Aunque, en efecto, hay motivos para presumir que el verano-otoño de 2013 bien podrá marcar un antes y un después en la política nacional.

Un ejemplo. Independientemente de la forma en que aterricen y se concreten las reformas en los próximos años, no hay razón para seguir hablando de una generación del fracaso. El acuerdo se impuso una, dos, varias veces en el Congreso y fuera de ahí. Se impuso, asimismo, el lenguaje de la moderación. En el debate y la resolución se abrieron espacios privilegiados para los diversos protagonistas. Unos ganaron mucho. Nadie perdió todo.

La era del NO ha sido sepultada. Peña Nieto, Nuño, Videgaray, Osorio, Cervantes, Zambrano, Barbosa, Aureoles, Madero, Anaya, Preciado, Cordero, Lozano y veteranos como Beltrones y Ortega, entre otros, merecen el reconocimiento por haber sacado al país político de ese atascadero de casi dos décadas.

La derrota del “no” ha sido también la del discurso incendiario y mentiroso que, por lo visto, entusiasma a menos gente. El éxito del acuerdo, la lógica, el trabajo de construcción, golpea de frente  y convierte en opciones destinadas a perder a los liderazgos unipersonales, del no por el no, como los de López Obrador y, en esta etapa, de Ebrard y Cuauhtémoc Cárdenas.

Hay algo de final de era este diciembre.