La historia en breve

Quizá me ganó la calentura

Inexcusable lo de Miguel El Piojo Herrera el domingo. Obsceno el linchamiento con que lo están ejecutando los políticamente correctos. Que digo correctos: siempre tan perfectos, tan mamones.

Estamos en el mundo del futbol, con los personajes del futbol, la lógica y las costumbres adquiridas del futbol. Pero lo enjuician como a un jefe de Estado. ¿Qué hizo El Piojo? Perdió la cabeza en la cancha, lanzó dos o tres insultos, manoteó y se fue a las regaderas.

Por cierto, una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica levantada al final del partido confirma el sentimiento que tenía El Piojo. El 62 por ciento de los 607 entrevistados consideró que el arbitraje se cargó para beneficiar al León.

No estaba solo, pues. De cualquier forma, salió ayer a ofrecer una disculpa pública. “Quizá me ganó la calentura”, dijo sin perder el estilo de personaje del año. “Fue una noche frustrante”.

Estamos hablando del hombre que, en el mundo del futbol, capitaneó dos hazañas en un breve lapso: resucitó al América y detuvo el derrumbe cataclísmico de la selección nacional. ¡Y lo vamos a hacer añicos porque, acusan, es un pésimo deportista, un líder indigno, un ñerazo de llano!

Que se vayan al carajo los que nunca se calientan. Y los que siguen sin comprender que el futbol es un juego donde se goza y sufre en serio, pero un juego.

Bienvenido a 2014, Miguel. Imagínate lo que sigue. Dice Don Draper, el de Mad Men, que la felicidad es solo un momento antes de que tú y los demás comiencen a necesitar otra clase de felicidad.

Y felicidades por tu 2013. Con todo y su noche frustrante.