La historia en breve

Lo cierto es que van lentos y quedan menos de 50 días

Miguel Barbosa, líder de los senadores del PRD, fue neto al expresar ayer que están en contra de que la reforma energética se apruebe en este periodo legislativo, que lo mejor sería entrarle al toro a partir de febrero. Así.

Es lo que el gobierno del presidente Peña Nieto no quiere escuchar. Por varias razones, necesita la reforma energética antes de que acabe el año. Tiene el voto, no muy entusiasta, pero voto en fin, de todo el PRI. El PAN (dirigencia nacional, diputados y coordinación de senadores) estaría dispuesto a redactarla y sacarla en 2013, después de que se apruebe la reforma política: con un esquema flexible de coaliciones y reelección de legisladores y autoridades municipales.

PRI, PAN y Verde cuentan con las dos terceras partes de los votos para resolver lo que sea. Pero el gobierno no quiere pelear con la izquierda institucional. El problema es que el margen de maniobra se estrecha y el PRD es cada vez más perredés. Se asegura que de uno de esos flancos salió la filtración envenenada que compró el Wall Street Journal sobre las supuestas negociaciones oscuras y ventajosas para abrir el petróleo de par en par al capital extranjero. El objetivo, obvio, habría sido descomponer los acuerdos con el PAN, elevar el porcentaje de rechazo a la reforma y colocar al gobierno en posiciones incómodas.

Ahora Barbosa apunta a febrero. Música para los oídos de muchos perredistas urgidos de reflectores y que no desean ser aplastados por el lopezobradorismo en la “defensa del petróleo”.

Lo cierto es que las cosas avanzan con lentitud. Y que al año le restan menos de 50 días.