La historia en breve

El que no brinque es Mancera, ¿te cae?

Al grito de “el que no brinque es Mancera”, un grupo de activistas está tratando de armar una “protesta ciudadana” contra el aumento de dos pesos al precio del boleto del Metro. Pero pese a la teatralidad de las acciones iniciales, el rebato ha entusiasmado a pocos.

Los activistas rechazan, entre otras cosas, las encuestas contratadas por el gobierno del DF, cuyo resultado apuntaló el aumento que se aplicará desde mañana. Gabinete de Comunicación Estratégica, por su parte, levantó una encuesta el lunes y martes (mil 370 entrevistas en 60 estaciones de la capital y el Estado de México) de números muy significativos.

Preguntó el Gabinete: “Si con esos dos pesos adicionales, el gobierno del DF se compromete a no aumentar más la tarifa en el sexenio, a poner más trenes en servicio y darles buen mantenimiento a fin de que se reduzcan las aglomeraciones, los tiempos de espera, los retrasos en el servicio y se pueda viajar con ventilación y seguridad, ¿estaría dispuesto a pagar cinco pesos?

Sí, 56%

No, 44%

La misma pregunta hecha a las personas que viajan en el Metro cinco días a la semana, da este dato:

Sí, 72%

No, 28%

Se entiende, pues, que no sean los usuarios quienes estén en contra del aumento. Ellos, el pueblo de a de veras, quieren mejor calidad del servicio público, más seguridad, más trenes,  menos interrupciones. Y están dispuestos al sacrificio de los cuatro pesos diarios del ida y vuelta.

Lo otro son baños de radicalismo. Urgencia de protagonismo. Grilla sin futuro.