La historia en breve

Villarreal solo estaba bailando

Dicen que hay más videos, de momentos íntimos, le digo. En mi caso estoy totalmente tranquilo, responde.

Es el final de la charla con Luis Alberto Villarreal, hasta el miércoles exitoso coordinador de los diputados del PAN, hoy defenestrado, derrotado, humillado a partir de un video donde no hace más que bailar alegremente con una mujer igualmente contenta. Esa es la evidencia.

Me ha contado que los invitaron a una carne asada y que luego llegaron más personas, mujeres, la música. Que, por tanto, es una locura insinuar que la fiesta se pagó con dinero público. Me ha hecho notar que la grabación es semiprofesional, con una cámara firme, planos fijos y secuencias definidas: “Nos pusieron una celada”. Y me ha explicado que él le propuso al presidente del PAN, Gustavo Madero, que lo removiera de la coordinación, e informado que no pedirá licencia a la diputación y estará presente en la plenaria de su grupo en Querétaro los últimos días de agosto.

Trata de sacar fuerza de algún lado, pero no tiene para dónde hacerse. Comprende que como ninguna muerte, hoy mata el ridículo, aunque solo haya estado bailando en una fiesta privada.

La cultura del juicio súbito y sumario que no requiere de pruebas ni da lugar a los alegatos, sumada a un neoconservadurismo presto a lapidar en caliente lo que huela a machos y borrachos y nalgas y condones y “mujeres víctimas”, se acaba de anotar una nueva victoria.

El productor y el filtrador del video, apoyados por un barbulla linchadora, consiguieron eliminar a un político y destruir a un hombre.

Que solo estaba bailando.