La historia en breve

Germán Larrea debe tirar la toalla y retirarse de la televisión

Mal ha comenzado el proceso de licitación de las dos cadenas de televisión abierta. Una demora por los atrasos para aprobar las leyes secundarias de telecomunicaciones, primero, y la conflictiva presencia del grupo de Germán Larrea como interesado, después, despojaron del encanto a la fase de arranque.

Especialistas en el tema coincidían el fin de semana en que, a pesar de que la oferta económica del grupo de Larrea (muy exitoso en Cinemex, por cierto) fuera por lejos la más poderosa, la probabilidad de que se quede con una de las cadenas es cercana a cero, pues ni la evaluación más técnicamente pulcra y neutral del Instituto Federal de Telecomunicaciones podría pasar por alto un par de factores:

* El rechazo social que tendría premiar al grupo responsable de la llamada mayor catástrofe ecológica de la minería mexicana.

* La inconformidad de Televisa por el hecho de que Germán Larrea, hasta el viernes figura del consejo de administración de la televisora, se hubiera servido de información privilegiada para armar un proyecto que salga a competir con Televisa.

Por lógica, por sentido común, ni la tercera ni la cuarta cadena serán para Larrea. No importa que sus admiradores insistan en que el empresario del Grupo México es un virtuoso en el remo a contracorriente. Su suerte en la televisión está jugada. Bien haría en anunciar desde ahora que se retira del proceso, que tira la toalla con todo y sus 30 mil millones de dólares de valor de capitalización de mercado.

Es lo que haría un buen empresario sin probabilidades de éxito en un negocio. Qué caso tiene seguir perdiendo.