La historia en breve

Excusarse, el caso de Luis Armando Melgar

La debacle de Purificación Carpinteyro tuvo la virtud de poner en el centro del debate el tema del conflicto de interés de ciertos legisladores, así como el de si deberían imitar a la diputada del PRD y excusarse de votar leyes especialmente controvertidas, como la de telecomunicaciones.

Jesús Silva-Herzog Márquez expuso el lunes una útil guía metodológica para revisar este grave vicio. Sintetizo:

* Permanece la utilización de la función pública para la ventaja privada.

* La tarea legislativa queda en entredicho cuando los legisladores actúan como delegados de su propio interés o como agentes de fuerzas económicas.

* La democracia se alimenta de la expectativa de transformar los intereses privados o parciales en política común.

* Por tanto, obsequiar posiciones a esos legisladores para que actúen desde el Congreso mismo es una abdicación gravísima de los partidos políticos que pervierte la débil democracia mexicana.

Creo que no debe juzgarse así a senadores simplemente por sus nexos sanguíneos (Ninfa Salinas, Arely Gómez). Hay otros, en cambio, que no resisten un mínimo escrutinio. El del Partido Verde, Luis Armando Melgar, por ejemplo.

Cualquier persona mínimamente informada en el medio sabe que Melgar sigue ejerciendo como director de facto de Proyecto 40, de Tv Azteca, canal arrebatado en 2006 al concesionario con las peores artes de la corrupción y la intimidación (pese a la disparidad de los litigantes, el pleito continúa en tribunales).

El voto de Melgar en favor de las leyes de telecomunicaciones será, pues, el del interés particular, el abuso, el cinismo.

Eso es miseria política.