La historia en breve

Bejarano, o el inevitable abandono silencioso de muchísima gente

Ayer que conversé con René Bejarano me pareció comprender por qué su insistencia para que Cuauhtémoc Cárdenas sea el próximo presidente del PRD. Su lógica es el ingeniero o el abismo. La explica así:

* El triunfo de Carlos Navarrete o de Marcelo Ebrard conllevaría una inexorable división en el partido.

* El de Navarrete, además, mantendría en el poder a una izquierda dócil.

* Por tanto, la única opción para evitar la ruptura y recuperar un proyecto de izquierda opositora y enérgica es Cuauhtémoc.

Lo contrario significaría la salida de los bejaranistas del PRD, le pregunté. “Nosotros no estamos presionando ni chantajeando con eso”, respondió, pero agregó que “inevitablemente vendría un abandono silencioso de muchísima gente”.

Mensaje claro: es Cuauhtémoc o el inicio de la desbandada, es Cuauhtémoc o una alta probabilidad de que el 18 por ciento histórico de la izquierda en las elecciones federales intermedias quede repartido a partes iguales en 2015 entre el PRD y Morena.

El 15 de octubre de 2012 escribí aquí un texto que enojó al presidente del PRD, Jesús Zambrano. Señalé que no habría desbandada en el PRD hasta que la haya, “lo que seguramente ocurrirá cuando Morena obtenga el registro, forme su primera burocracia pagada y, esencialmente, cuando se acerque la selección de candidatos para las elecciones de 2015”.

Los plazos se cumplen. Viene una feroz lucha política y de clanes. El PRD y Morena van por el mismo voto duro y los mismos indecisos. Ganará más el que llegue más fuerte.

Bejarano solo está recordando que no falta mucho para eso.