La historia en breve

Ah pa’ pinche necedad


En el número de la semana pasada, The Economist cuestionó si el presidente Peña Nieto tiene una alternativa seria contra los criminales. La revista inglesa analizó las lóbregas cifras de secuestro y extorsión, así como la lenta y poco creíble renovación de las policías, para concluir que el gobierno mexicano "le está restando importancia al problema del crimen".

Justo lo que la administración peñanietista no habría querido leer la víspera de su primer aniversario. Y menos en la prensa extranjera. Pero por más que se intente eliminar las notas e historias de violencia, éstas se escurren bajo de la puerta, porque ahí siguen, existen, son incontenibles.

Los diarios y los noticieros de radio y televisión, por ejemplo, llevaban 48 horas desplegando, repitiendo, recreando los desalentadores, pero muy periodísticos, hechos del sábado y domingo en Michoacán: autodefensas armadas que avanzan, criminales que aguardan y les tiran a matar desde las azoteas, cadáveres en los matorrales, ataques coordinados a la CFE en 12 municipios de la entidad.

"Son actos vandálicos", dijo ayer el vocero de Seguridad de Gobernación, Eduardo Sánchez. Quizá. Parecen, más bien, los episodios de la nueva temporada de una serie con un mismo guión que se repite con una pinche, enloquecedora necedad.

En la prensa internacional, por cierto, encontré también esta frase del físico catalán, Jorge Wagensberg, expresada en un foro sobre ética: "Las imágenes violentas que proponen una reflexión no generan más violencia; al contrario, sirven para regularla".

Una opinión, en fin.