Francotirador

Padilla-Alfaro IV: el territorio vetado

Cuentan que desde las lides estudiantiles un entonces novel líder veía a ciertos adversarios como iletrados rupestres y golpeadores –él estudió la Licenciatura en Historia en la UdeG-, de los cuales había que aprovecharse, pero no revolverse. De allí que en su trayectoria política buscó distinguirse por el refinamiento, la cultura y la aparente diplomacia.

Esas habilidades para involucrar a otros en sus proyectos y su capacidad negociadora –además del golpe de suerte de quedarse de repente sin grandes padrinos a los que les debiera grandes favores- le han servido al ex rector Raúl Padilla López para consolidar, primero, un fuerte grupo político propio y después para tejer alianzas con los personajes indicados para proyectos específicos.

Ha cobrado tal fuerza e independencia política que puede distanciarse sin problema de políticos y funcionarios que le son adversos, incluso enfrentarlos sin perder su bastión o, si lo quiere, reconciliarse con viejos adversarios si es necesario, tal como lo hizo con Enrique Alfaro Ramírez en el último año, según comentábamos en la entrega anterior.

Así, en los últimos meses, de ese acuerdo político con el ahora precandidato emecista a la gubernatura y con Dante Delgado, dirigente nacional de Movimiento Ciudadano (na-na-na-na-ná, na, na,na...) el grupo que lidera Padilla consiguió valiosas candidaturas para sus allegados rumbo a los comicios que vienen, del 1 de julio: Mara Robles, rectora del CUAltos y el líder sindical universitario, Enrique Velázquez, ya son precandidatos a diputados locales, mientras que el ex líder de la FEU, Alberto Galarza, va como senador suplente, todos por MC. En el camino se habría quedado la posibilidad –que se exploró- de que el rector Tonatiuh Bravo contendiera al senado.

Pero este acuerdo también está generando algunas repercusiones no muy positivas para los líderes involucrados. Una: desde ahora parece haberse congelado cualquier posibilidad de acceder a candidaturas para los padillistas que aún hay en el tricolor (ya hasta el precandidato priista a la gubernatura, Miguel Castro acusa las “alianzas obscuras” de Alfaro).

Otra. Un viejo aliado de Alfaro, Andrés Manuel López Obrador, ha fustigado públicamente al emecista por cambiar de barco y de tripulación, lo cual le refutarán los morenistas en la campaña, muchos de los cuales están en municipios foráneos.

Y la más importante: Ahora que Padilla y Alfaro están en el mismo proyecto parece que El Licenciado ya ganó, y mucho, pues no solo obtuvo el jardín de Mexicaltzingo y más recursos para sus proyectos culturales, sino también candidaturas en un partido que hasta hace meses lo tenía vetado, logrando colar sus fichas en el accionar de MC, ganen o no.

Mientras que, hasta ahora, no se sabe que algún prominente alfarista haya sido integrado a la estructura de la Universidad de Guadalajara con posibilidades de crecer, mucho menos de ser el próximo rector general. ¡Ah, no, allí nada, nada de na-na-na-na-ná, na, na, na…!

¿Seguirá operando la fórmula de aprovecharlos, pero no mezclarlos? Feliz día de Reyes.

celso03@icloud.com