Francotirador

¿Dónde te agarrará el temblor?

Desde finales del 2015, todo el 2016 y hasta ya entrado este año, los investigadores de los fenómenos geológicos detectaron lo que llaman un enjambre sísmico en el Área Metropolitana de Guadalajara, es decir, una gran cantidad de temblores que se sucedieron en un determinado tiempo y zona geográfica.

Un dato importante de ese fenómeno fue que en doce meses se registraron 46 sismos y réplicas-éstas de incluso de más de 3 grados Richter-, lo singular es que todos ellos tuvieron epicentro en la zona de influencia de los nueve municipios conurbados de Guadalajara, y algunos de ellos fueron de una magnitud considerable, incluso de más de 4 grados.

Esto es porque estamos asentados en una zona muy susceptible a los sismos, (y no por el cambio climático ni por la cercanía con el Volcán de Colima como dicen en redes). Según los científicos, estamos en plena zona de subducción: un área afectada por el deslizamiento del borde de una placa de la corteza terrestre por debajo del borde de otra. Aquí, en particular, las placas involucradas son la de Norteamérica, la de Cocos y de Rivera.

La barranca de Huentitán o cañón del Santiago, ubicada al norte de la Ciudad, es parte de este sistema geológico activo, lo mismo que el bosque de La Primavera, de allí que sea la zona que acapara poco más del 60 por ciento de los movimientos telúricos en la región central de Jalisco. Pobladores de localidades como Venta del Astillero, en Zapopan, recuerdan aún cómo en diciembre del 2015 un fuerte movimiento de tierra provocó que muchos de ellos salieran de sus casas y que la única escuela primaria del pueblo fuera desalojada por los daños en su estructura, al grado que después tuvieron que demolerla.

Y esto viene a colación por el temblor del viernes pasado en las costas de Chiapas, de 8.2 grados Richter, considerado el más fuerte en el último siglo en México y que pudo haber causado una tragedia mayor, pero poblaciones como la Ciudad de México prácticamente reportaron saldo blanco luego y gracias a años de reforzar sus reglamentos de construcción, mejorar la educación de protección civil entre su población y por contar también con un sistema de alerta sísmica que funciona para movimientos que se presentan en el Pacífico sur del país… pero en Guadalajara no estamos aún en esos niveles.

Si bien es cierto que los sismos no se pueden predecir (aunque lo afirmen infinidad de cadenitas en redes sociales), y a pesar de que estamos prácticamente sobre la falla, es indispensable y urgente que el Área Metropolitana de Guadalajara cuente con una adecuada red acelerográfica en la región para tener referencias precisas de la actividad del suelo que incide en la segunda zona más poblada del país, para perfeccionar su estudio, sus efectos y diseñar estrategias focalizadas de atención a la población en caso de sismos de gran magnitud.

El temblor del viernes no lo sentimos en Guadalajara, pero el próximo quién sabe si sea más cercano o fuerte, lo cierto es que no parece que estaremos mejor preparados que hace meses cuando se dio el enjambre sísmico.

celso03@icloud.com