Malas compañías

Lo silente

Ha viajado por varias partes del mundo: Italia, Francia, Inglaterra, España, Nueva York, Chicago, Canadá y la India. Ha expuesto en diferentes lugares como el Museo Universitario Leopoldo Flores, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el Festival Internacional Cervantino; en la Cámara de Diputados, en el Tecnológico de Monterrey, en la Universidad Anáhuac y en la Academia de San Carlos.

David Camorlinga Tagle nació en la Ciudad de México en 1983. Y hasta diciembre de este año presenta una interesante exposición escultórica en el Museo de Arte Moderno del Estado de México (Centro Cultural Mexiquense).

De su obra, la historiadora y crítica de arte, Berta Tarecena, señala que Carmorlinga "consigue reflejar la imagen de nuestra inquieta y sorprendente relación con lo existente, en lo externo y en lo interno, lo bajo y lo alto, lo próximo y lo lejano".

"El panorama de la actual exposición de Camorlinga (El discurso de los silentes) presa una brillante idea de la riqueza de los recursos inventivos de este artista que sabe resumir en volúmenes y en planos la suma de intereses diversos y contradictorios del hombre de hoy, tanto sus ideales como en la vida diaria y se siente atraído asimismo por motivos como la meditación de la historia, el ímpetu hacia el mañana o la reflexión de lo trascendente", escribe la maestra Taracena.

Eduardo Luis Feher, presidente de la Academia de Literatura del Instituto Mexicano de Cultura, apunta que "la obra de David es personalísima, reflejo indudable de un artista muy completo; su gran mérito es conectarse son ambages con el espectador".

Camorlinga se presenta en el recinto mexiquense una minuciosa selección de su obra escultórica que ha sido resultado de su dedicación.

Expone la fusión de metales como bronce, plata o níquel que le han permitido lograr una armonía de volumen y detalle, así como"trasmitir una sensación, provocar un suspiro, generar un sentimiento, enriquecer las sensaciones", de acuerdo con el escultor.

Sus obras en lo esencial del lenguaje escultórico, tienen alma propia.

David ofrece una serie de piezas abstractas donde prevalecen las líneas de discreta elegancia. Su lenguaje artístico evoca el silencio, las historias personales de hombres y mujeres. También nos cuenta fábulas a través de aves, caballitos y serpientes.

Son líneas de discreto movimiento y belleza silente.