Malas compañías

Los de la secu

Los chicos de la secundaria en los años ochenta íbamos a dar la vuelta a los Portales o darle de comer a los patos en la Alameda Central. A veces a tomar un capuccino a la Fonda Rosita que, en ese entonces, estaba ubicada en la concha acústica.

Los domingos eran para ir a la Presumida por un helado de frambuesa o por un mantecado. Asistíamos al Cinema los Gemelos, a los Paramunicipales, al Cinema 70, pero nunca al Rex o al cine del Pasaje Florida.

También íbamos a la Danesa 33, al Café del Rey, a veces al Burger Boy, a los bisquets del Pichi, con sus dos sucursales. Había también un Paris-Londres.

Para los 14 de febrero, los púberes de esa década regalábamos (o nos regalaron) muñecos de peluche y otros detalles, nada menos que en El Recreo, de los Portales.

Los 10 de mayo –con los ahorros o de plano con el dinero del papá- adquiríamos alguna fragancia en la Perfumería Corona para agasajar a nuestra progenitora.

Se compraban dulces en El Socio, éxitos musicales en Discolandia; se veía cómo fabricaban el refresco Mundet en pleno Paseo Colón y Venustiano Carranza.

A veces se iban a las tardeadas a Meztli, a Fantasy (en pleno Portal) o a Villa ("Niña") Jardín, también a la disco del Hotel del Rey, que si mal no recuerdo se llamaba Ku, donde a las "niñas bien" les organizaban sus fiestas de XV Años, al igual que en el Risco.

En la escuela nos hacían preparar tablas gimnásticas para el Desfile del 20 de noviembre frente al gobernador o en los descansos de la escuela tratábamos de imitar el walkmoon de Michael Jackson.

En esa Toluca comprábamos las plumas, las libretas o los libros en la papelería ABC (qué aún existe), de don Hugo Ávila Aranda y abordamos autobuses que nos llevaban a dar la vuelta por toda la ciudad o de plano caminábamos a la Terminal a tomar un "Circuito Tollocan".

De lograrse tal hazaña, las pintas del colegio eran realizadas en el Calvario, el Jardín Zaragoza donde había un Tom Boy, y –de manera muy, pero muy intrépida- al Parque Sierra Morelos.

En el recreo de la secu, nos enterábamos de los arrancones y carreras clandestinaspor lo ancho y largo del Paseo Colón.

En esa década asistimos a la inauguración del primer Vip's toluqueño, que fue todo un acontecimiento y que a posterior se hacían unas largas filas tan sólo para tomar un tomar el café americano y un pastel.

Hoy los niños de la secundaria acarician sueños en la superficie plana de sus smartphones y tabletas. O deambulan por esos impersonales centros comerciales tan de moda en la ciudad.