Malas compañías

Los memes

La amplitud de memes que circulan por las redes sociales da cuenta de que hay personas que, con franqueza, no tienen en absoluto nada qué hacer. O que su quehacer lo terminan tan rápido que pueden darse el lujo –benditos sean- de tomarse un tiempo, tan valioso en esta época, para diseñar los más entretenidos mensajes virales.

Los autores anónimos tienen una amplia gama de posibilidades, y si no, se las inventan. Atribuyen frases por doquier o toman la declaración y noticias del momento para hacer escarnio público, para exhibir, exponer y criticar.

Un meme es una respuesta a la variedad de asuntos públicos. La clasificación es vasta: hay desde la crítica social hasta la paradoja interna y personal. Sobre la política, el fútbol, la familia, el amor, el dinero y un largo etcétera.

En ese intrincado de fotos y videos; viñetas y otros gráficos se condensan los mensajes. El meme es de quien lo comparte y reproduce.

Un meme cambia, muda, se renueva, se transforma, varía, se altera, se trasfigura o se invierte. El mensaje reproducido hasta el hartazgo también puede ser intermite y de corta duración.

La viralidad del meme la impone su creatividad. Los hay con un espléndido humor y sarcasmo. Otros en extremo, crueles o de una absoluta simplicidad y hasta vulgaridad. Los hay también nimios y absurdos. Los millones de usuarios son quienes deciden y califican. Las viñetas tienen tal poder que incluso pueden derribar y sepultar famas públicas. Crean crisis incontenibles en materia de imagen y percepción.

Los memes forman parte de la cibercultura. Hay quienes hablan de una teoría de los memes y su transmisión de información socio-cultural, compatible a pensamientos como el de Richard Dawkins y su teoría del gen egoísta (1976).

Tal es el impacto de las viñetas virales que prensa y medios digitales cada semana hacen un recuento de los mejores memes.

Los memes son nuevas formas de trasmitir información. Son nuevas formas de banalizar los asuntos.

También son nuevas formas de hacer escarnio de nosotros mismos. Porque como dice una amiga: "Algunos son tan dramáticos que me matan de la risa".