Malas compañías

La gente

Debo confesar que adquirí el libro solo por el atractivo del título: La gente feliz lee y toma café. Sin embargo, es difícil lanzar una sentencia tan arriesgada. Nadie puede asegurar que un lectora o lectora sea más feliz que aquel que rehúye a los libros y sus historias y, que aparte, evita esa líquido negro humeante.

Y entonces el título de Agnès Martin-Lugand (1979), tiene que ver solo con el nombre de una cafetería literaria ubicada en Paris y la historia ficticia trata sobre el duelo por pérdida de seres queridos y la búsqueda de una nueva oportunidad, de una nueva perspectiva, de un cambio radical de aires, a la lejanía de los recuerdos.

Ofrece personajes bien confeccionados en su perfil. La historia es entretenida y se puede leer de una sentada.

Lo interesante de La gente feliz lee y toma café (2014, Alfaguara) radica en su autora. La historia de una escritora que tocó muchas puertas en editoriales tradicionales para recibir innumerables negativas. Justo lo que le pasó en su tiempo a la autora de la serie Harry Potter, Joanne Rowling (J. K. Rowling).

El reiterado rechazo de las grandes ediciones, pero el deseo de publicar,hizo que Agnès se convirtiera en una escritora de la cultura convergente: la red.

Fue en diciembre de 2012, después de enfrentarse a numerosas negativas por parte de las editoriales, la autora decidió autoeditar La gente que... en la plataforma digital Amazon que en un primer momento nació como tienda electrónica de libros.

Han sido varios autores los que han optado por esta vía ante la escrupulosa -y a veces desgastante e incluso desalentadora- industria editorial.

La novela La gente... logró con rapidez acceder a ventas y alcanzó los primeros puestos. Fue quizá uno de los primeros casos de autoedición contratados posteriormente por una editorial tradicional en Francia. Y los derechos han sido vendidos a dieciocho países.

Ese fue el mayor logro de la autora. Además de un título atractivo (en el original): Les Gens heureuxlisent et boivent du café.

Hace algunas semanas han anunciado que la historia que, en esencia está dirigida al público femenino, será llevada a la pantalla grande. La adaptación no será nada del otro mundo.

No creo en la premisa de que la gente que lee y toma café sea feliz. Pero, a veces, yo intento serlo.