Malas compañías

Los enredos del palacio

Al renunciar a la jefatura de la Casa Real de España, Juan Carlos Alfonso Víctor de Borbón y Borbón (1938) resurge como tema para el análisis político de destacadísimos especialistas, el comentario social de sobremesa (en el que no falta el gran experto en la materia) y, sobre todo, para el análisis, retrospectiva y cronología de una vida pícara que, de inmediato, realizaron los editores de las revistas del corazón.

A lo largo de los 39 años de reinado, los escándalos ha perseguido a Juan Carlos, las operaciones quirúrgicas consecutivas, la corrupción familiar, sus hobbies (de alto impacto económico) e incluso los líos de faldas.

Ha sido motivo recurrente para llenado de páginas de papel estucado andanzas borbónicas como el drama del infante Alfonso, en la residencia Estoril (1956); el crecimiento de Juan Carlos bajo la tutela militar del dictador Francisco Franco; el distanciamiento con su padre, el Conde de Barcelona y otras más situaciones de familia acompañadas siempre de la polémica y el rumor.

Remasterizado a últimas fechas, Juan Carlos ha sido señalado por pifias que han dado vuelva al mundo como el traspié diplomático con el ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Acostumbrado a deportes como las regatas (a bordo de su yate "Bribón"), uno de los mayores dislates que terminó por diezmar la percepción social (y mundial) de Juan Carlos, fue el episodio de vergüenza que tuvo lugar en 2012 cuando se filtró a la prensa una fotografía de durante un safari en Botswana, África. España se enteró del costoso hobby del monarca en plena crisis económica.

A la par, los enredos por presunta corrupción política del yerno real, Iñaki de Urdangarín, esposo de la infanta Cristina; la presencia de hijos ilegítimos, el distanciamiento con la reina Sofía y hasta un amor secreto.

Los líos del Palacio de la Zarzuela pesan más que seis millones de desempleados en el país, así como la insostenible crisis económica, política y social que ha eclosionado a movimientos ciudadanos como la acampada del 5 de mayo (M5) y la independencia de Cataluña.

La superficialidad de los integrantes de casa real española ha reavivado la demanda de la tercera república. Hoy las encuestas –de acuerdo con diarios españoles- señalan que el nivel de confianza en la corona es de sólo el 3.7 por ciento.

Al descontento e insatisfacción social se enfrenta el moderno sucesor.