Malas compañías

Tan cómplices, tan amigos

Para escribir esta colaboración en honor al Día Internacional del Libro, proyecté hacer un listado de mis autores favoritos. Pero me pareció en exceso aburrido porque no creo que sea de interés general. Y podría decirse que mi librero es ecléctico, pues incluye hasta un simpático libro-recetario para hacer unas mermeladas. Otra opción fue rebatir sobre esa tan ociosa pregunta que de vez en cuando se formula: ¿Cuál es tu libro o autor favorito? Es una pregunta muy difícil porque no conozco a ningún lector que, de manera seria y genuina, pueda responderla.

Un lector a lo largo de su vida descubrirá autores y títulos. La lectura es una dinámica de búsquedas y encuentros; es una dinámica de reencuentros y hasta desencuentros.

Otro de los temas era comentarles sobre esta nueva tendencia de jóvenes que se han declarado defensores del libro impreso. Moda que considero muy cool y vintage. Tiene su mérito, pero lo importante, en definitiva, no es la versión sino la lectura, ya sea la versión impresa, la digital. O de plano, como se hacía hace veinte años, en copias xerox.

Lo más fácil para esta colaboración habría sido recurrir a esos terribles números que hablan de los hábitos de lectura en México; cifras de la Unesco que nos ubican en el penúltimo lugar en consumo de lectura de 108 países.

En concreto, según estos datos, los mexicanos en promedio leemos menos de tres libros al año. Situación que tendría que analizarse desde los centros escolares y en el hogar.

Sobre los libros y la lectura, les he contado muchas cosas en esta colaboración semanal. Les he dicho que no recuerdo a ningún profesor de educación básica (primaria) que me haya fomentado el hábito. Pero en casa, mi padre retomó (y reforzó) esa obligación.

También les he mencionado que suelo leer apoltronada con mi perro y que leo por gusto y también por obligación.

Muchas veces les he comentado que los libros y sus autores son tan cómplices, tan amigos. Celebremos este día, leyendo.