Malas compañías

El amor y el poder

El mundo está a los pies del amor y del poder. En la ficción los ejemplos son claros, pero en la vida palpable y tangible las cosas de enamorados, como dice Juan Gabriel, también alimentan los titulares.

Hace algunos meses fuimos informados sobre una escena de celos protagonizada por el matrimonio más poderoso del mundo: los señores Obama. Ha sido motivo de cotilleo político y social y hasta de dilemas de protocolo diplomático la separación irreconciliable de la pareja presidencial de Francia: François Hollande y Valérie Trierweiler.

En su momento uno de los divorcios más sonados en el mundo fue el que tuvieron Carlos de Inglaterra y Diana Spencer, también recorrió fronteras un episodio privado de presidente de Estados Unidos con una becaria de la Casa Blanca.

Durante el siglo pasado, el mundo ha visto historia de amor en las que incluso un rey abdico a la corona británica por una estadounidense dos veces divorciada: Wallis Simpson.

En la realidad, más allá de Disney, se cumplió ese adagio de cuentos de princesas: y fueron felices en su reino. La historia de la actriz preferida del cineasta Alfred Hitchcock, Grace Kelly y el príncipe Raniero III de Mónaco.

Asimismo, hace un par de años también el mundo acudió a la Royal Weeding, de quienes se convirtieron en los duques de Cambridge. Ella una joven ausente de abolengo real, lo mismo que Letizia de Asturias, cuñada de la Infanta doña Cristina, quien ha sido llamada ante un juez para declarar sobre los negocios de su marido.

Para asegurar dinastías, el rey del pop Michael Jackson emparentó por vía civil con la hija del rey del rock and roll, Lisa Marie Presley. Y fueron noticia las grandes tormentas entre John Fitzgerald Kennedy (JKF) y Jacqueline Lee Bouvier o Jackie Kennedy Onassis. El primero fue asesinado en Dallas, Texas y la segunda terminó casada con un naviero griego.

Dicen que el amor lo puede todo y para muestra el más grande cuarteto de toda la historia musical del siglo pasado se separó por una mujer: Yoko Ono.

Hay matrimonios consecutivos, rupturas matrimoniales, infidelidades o escándalos amorosos, separaciones caóticas, uniones libres, amores no correspondidos y una larga lista estelarizada por el jet set mundial.

Sin embargo, las historias de amor e intriga y hasta de poder se ven en cualquier parte: en la esquina de una calle, entre los vecinos, en el autobús, en la escuela, en la oficina, en los hogares.

Cada día las personas en pareja se comprometen, hacen planes de boda, se casan, crían hijos, tienen arrebatos de celos, renuncian al hogar familiar, al trabajo y hasta a su país por amor, les acometen las intrigas, los triángulos amorosos, los amores fallidos y la falta de correspondencia de un otro u otra.

En cualquier lugar y a cualquier hora alguien se enamora, rompe una relación, se reconcilia o termina sufriendo la más ingrata de las decepciones que a veces se ventila por bares y cantinas.

Esas relaciones de la gente de a pie son más interesantes, más genuinas, más reales.

¡Feliz San Valentín!