Malas compañías

Desde Zinacantepec, el control de daños

Las peripecias lunáticas -en el sentido literal de la expresión- de tres inquietos exploradores: Barbican, Nichols y Ardan, prefabricaron la infancia de José Luis Herrera Arciniega. En la psique del escritor quedaron tatuadas esas narraciones insólitas en las que a bordo de una bala de cañón hueca este trío alunizó para afrontar las aventuras de un suelo desconocido.

Dicen que la infancia es destino. Y Herrera Arciniega se ha afanado por años no sólo a devorar miles de historias buscándose como esos tres exploradores vernianos sino a escribir a golpe de tecla ya sea desde la redacción de un periódico o una oficia gubernamental; ya sea desde su cubículo universitario o en la tranquilidad de su casa en Zinacantepec, cientos de historias propias, vistazos internos del día a día de hombres y mujeres sobre la tierra.

A José Luis Herrera le caracteriza esa disciplina del escritor: el intenso día en el que corre de cátedra en cátedra lo redondea enfrentándose a la terrible hoja en blanco dando forma a ensayos, columnas y crónicas periodísticas, relatos y cuentos. Esa tenacidad lo ha llevado también a doctorarse y haber sido el mejor promedio de su generación.

Nació en Hidalgo, creció en el Distrito Federal, vivió en Toluca y desde hace muchos años afincó en Zinacantepec, punto intermedio entre la Gelidonia (su ciudad imaginaria que no es otra que la toluqueña) y el Xinantécatl. Desde ahí fabrica sus afanes literarios y académicos, donde se carburan sus mil caballos de vapor y vuela esa bala de cañón.

Ayer, en el Pabellón Estado de México, de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), Herrera Arciniega presentó su más reciente trabajo: Control de daños y otras historias, una antología narrativa, publicada por el Fondo Editorial del Estado de México en la colección Summa de Días.

Es la reescritura de textos del autor que han aparecido en libros de cuentos, crónica y novela, de 1984 a la fecha, aunque también una parte representativa son cuentos recientes que habían permanecido inéditos.

La colección Summa de Días fue diseñada por Félix Suárez dentro de su trabajo en el Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal. Los libros son de gran calidad –como acostumbra el poeta y editor Suárez-, además se incluye el disco CD donde el autor lee una selección de su obra.

Muchas felicidades a José Luis.