Malas compañías

Vampiros I

Los vampiros sí existen. Y, puntuales, continúan reuniéndose cada tercer jueves de cada mes para desayunar. También organizan una comida anual a la que asisten algunos de los integrantes de lo que fue uno de los grupos estudiantiles más famosos de Toluca que se formó en la mitad del siglo pasado.

Hoy como hace más de sesenta años, les caracteriza la amistad y la unión. La anécdota y las coincidencias.

El club Vampiros estuvo integrado por alumnos de secundaria y preparatoria del entonces Instituto Científico y Literario Autónomo del Estado de México, quienes se distinguieron no solo por su rebeldía, sino además por su participación en movimientos estudiantiles, tales como la propia transición de su instituto a universidad estatal.

Ellos rompieron paradigmas en la provincia toluqueña: eran muy buenos para el chacoteo, que incluía cortejar a las alumnas de la Normal de Señoritas; esperarlas a la salida de las clases, apostados a una cuadra de la calle de Independencia; también les llevaban serenata a sus casas.

Los integrantes destacaron en oratoria, deportes, música, teatro, entre otros. Algunos miembros del club participaron en la Orquesta Universitaria que llegó a alternar con la famosa orquesta de Arturo Núñez o la de Ingeniería de la UNAM. También formaron el Trío Universitario.

El Hígado, Daniel Benítez Bringas, fue el líder del club Vampiros. El club se formó nomás de puro vacilón y prevalecía la broma, la rebeldía y la irreverencia. "Entre las principales aficiones del grupo, estaba la de chupar la sangre al prójimo, de ahí el nombre del club", me confiesa en una charla uno de los integrantes, Ezequiel Carrillo.

En ese tiempo, los vampiros fueron los fieles organizadores del baile de inicio de cursos (cada 3 de marzo, efeméride de la UAEM); de las mascaradas o quema de libros en noviembre y de las "perradas" o novatadas para los alumnos de nuevo ingreso.

Cada año organizaban la Coronación del Rey Burro.

Se emitía una convocatoria irreverente: "¡Solo para hombres, solo para hombres! Si usted es mujer, no lea esto por decoro...", pregonaba el panfleto.

Esta coronación era ampliamente disputada. Ganaba el título aquel que fuera seleccionado por la grey estudiantil: "era el más flojo, el más vaciador, el que pasaba más tiempo en la alberca", explica el Truxon, Carrillo.

La provinciana Toluca, unas veces se mostraba enternecida, otras enfurecida ante las fechorías de los vampiros, estudiantes a quienes hermanaba el chacoteo, pero también las causas sociales y políticas de su momento.