Malas compañías

Valle de Bravo

Valle de Bravo es un sitio que por muchos años ha sido una carta de presentación a nivel internacional.

Su auge se remonta a finales de la década del 60 e inicios del 70 cuando empezó como lugar en el que familias encumbradas y políticos de alto nivel pasaban fines de semana en sus cabañas o casas de descanso.

El poblado ha tenido sus grandes glorias como el tan polémico Festival Rock y Ruedas de Avándaro que, pese a la moralidad que privó en aquella época, terminó por catapultar la fama del municipio.

También una de referencia del Valle de Bravo de esa época, la encontramos en la película: La Justicia tiene doce años (1970), del director Julián Pastor y protagonizada por Joaquín Cordero, Jorge Mistral e Irán Eory, en el que más allá de la historia, clasificada como comedia negra, se retrata al pueblo idílico.

Hasta ahora, la belleza del municipio y sus alrededores han sido escenario fílmico para otras películas, videos musicales, escenas de telenovelas y documentales. Además, en el lugar se han avecindado poetas, fotógrafos, escritores y artistas plásticos, estos últimos, a través de sus cuadros, fuertes promotores de escenas costumbristas y paisajes de la región.

Hace apenas tres sexenios emanó un festival cultural que cada año registra una importante afluencia de visitantes y, por tanto, genera ganancias de temporada para los pobladores.

El pueblo se comercializa para celebrar bodas en jardines o en embarcaciones y para pasar fines de semana, en plan romántico, en hoteles boutique.

La economía nativa se basa en la prestación de servicios turísticos tanto para el visitante que llega de entrada por salida, así como para el turismo que ocupa más de una noche en pernocta.

Hasta hace un par de años, lo más riesgoso que podía pasar en el pueblo mágico era no tener la debida y responsable precaución en la presa Miguel Alemán (hay quienes todavía insisten en utilizarla como alberca).

O encontrarse en la carretera con la intrépida carrera de jóvenes rebasando para llegar al kayac, a esquiar, al parapente o para irse de antro.

Ahora la tan mencionada y juvenil frase de ¡Vamos a Valle!, dejó de ser viable: la inseguridad acecha y hay preocupación social.