Malas compañías

María, en el México de la nostalgia

Un ocho de abril, a doble partida, nació y falleció -88 años después- María Félix, quien llevó una vida que tintineó en ese México de la nostalgia.

A palmo de pura disciplina, dio paso a un sinfín de lecturas a propósito de ese personaje-mujer perfilado por sí misma que el pintor Diego Rivera alguna vez describió como "un ser monstruosamente perfecto".

Antes de retirarse de la vida pública, María llevó un manejo de imagen excepcional: México era partícipe de todo lo que envolvió al mito afuera de la pantalla, por ejemplo, el enlace civil con Jorge Negrete fue un acontecimiento nacional.

Aún recuerdo en mi niñez setentera, esos desfasados noticieros cinematográficos proyectados previo a las películas. En breve reseña se presentaba a María recibiendo flores de bienvenida en el aeropuerto; posando junto a su caballo triunfador en el hipódromo. O, en una tarde de toros en la México, ella elegantísima con gabardina con forro de cibelina, lentes oscuros y peinado esplendoroso.

Los amores con Agustín Lara, Alex Berger, Jean Can y Antoine Tzapoff o sus entrevistas polémicas eran noticia de primera plana. También el coctel con amigos y el amor a su hijo Enrique.

En paralelo a los nuevos filmes, México sabía del perfume que usaba (de acuerdo a las crónicas periodísticas, era el Joy, de Jean Patou). Sabía de sus porcelanas Jacob Petit o de sus joyas Cartier. Eran fotos de tapas de revistas, la casa en Polanco, el departamento en París, su cama de plata diseñada por Diego Rivera o cuando recibía condecoraciones, enfundada en un Dior.

De El peñón de las ánimas (1940) a La Generala (1970), la plasmaron Leonora Carrington, Estanislao Lepri, Bridget Tichenor, Chávez Marión, Leonor Fini y el mismo Rivera, colección personal que atraía gran público cuando era expuesta en los principales museos del país.

Escribieron a propósito de la actriz, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Salvador Novo, Renato Leduc, entre otros. Paz afirmó que "María nació dos veces: sus padres la engendraron y ella, después, se inventó a sí misma."

Vicente Leñero, en María Félix: mi casa soy yo, título que alude a versos de Pita Amor, escribió: "así anda de aquí para allá, sabiéndose bella y diciéndolo con orgullo de mujer que ha colocado en la cúspide de la fama su fama de mujer hermosa".

Hasta hoy, cuando se cumple el centenario de la diva, sigue permeando en la audiencia. Las jóvenes generaciones la conocen no por sus actuaciones o por "María bonita, María del alma" (Lara) sino por la reproducción viral en redes sociales de frases (duro y contra ellos) atribuidas a la artista. Son los famosos "memes" de dudosa procedencia.