Malas compañías

Carlos Olvera, el homenaje

Gran motivo para festejar el hecho de que el Museo de Arte Moderno del Centro Cultural Mexiquense (en Toluca) lleve el nombre de Carlos Olvera Avelar, quien fue un destacado intelectual que aportó al estado de México una vasta obra intelectual, además de haber participado de manera activa en el acontecer –y en la difusión- cultural de nuestro estado durante más de medio siglo.

El próximo sábado 28 de enero de 2017, realizarán un homenaje al maestro Olvera, en el que develarán la placa alusiva con el nuevo nombre del recinto cultural y artístico, además presentarán una nueva obra literaria, un valioso y único legado editado por el Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal y la Universidad Autónoma del Estado de México.

La obra lleva el nombre de "Esperando a Cortázar", una extraordinaria obra que fusiona dibujos de Leopoldo Flores y textos de Carlos Olvera, a modo de reflexiones creativas sobre 1968 y sobre la coincidencia (también de ambos) de estar en Paris, Francia, atestiguando la oleada estudiantil o el cambio de paradigma mundial que involucró a jóvenes: la primavera de Praga, mayo en Paris, y el movimiento del 68 en México, entre otros.

En "Esperando a Cortázar" el dúo aporta una versión personal de un cronopio, que a decir y que a crear, del escritor argentino, no es otra cosa que "un dibujo fuera del margen y un poema sin rima".

Los textos de Olvera son una suerte de diario a conciencia (una veces escrito en prosa, otras en pequeños poemas) de la estancia estudiantil; mientras que los dibujos de Flores recrean al arcángel Miguel -por cierto, el primado entre los príncipes del cielo- venciendo al dragón: figura que remite precisamente a la fuente de Saint Michel, icónica en el barrio Latino del París histórico.

Por esos años estudiantiles cuando ambos personajes esenciales para entender la vida artística e intelectual del Estado de México (Flores/Olvera-Olvera/Flores) aterrizaban en el (legendario bohemio e intelectual) café parisino Cluny, para dar tiempo al tiempo y, en una de esas, ver al autor de Rayuela, Julio Cortázar, quien, por cierto, nunca llegó.

Los textos y los dibujos que dan forma al libro, vale decirlo, fueron rescatados por el escritor Porfirio Hernández y por la arquitecta Patricia Maawad.

Es un gran motivo para festejar la decisión del gobierno del Estado de México, de la Secretaría de Cultura, el honrar a un destacado intelectual que abonó mucho por el estado; que participó en el quehacer artístico, que difundió y que permitió el avance de nuevas generaciones de artistas y escritores.

El próximo sábado 28 de enero de 2017, hay, entonces, una doble cita: la colocación del nombre de Carlos Olvera en el Museo de Arte Moderno de Toluca y la presentación de esta importante obra que fusiona a dos grandes.

Felicidades.