Carta de viaje

El miedo y la inseguridad

¿A qué le tiene usted más miedo? Con esta pregunta comienza la encuesta nacional sobre miedos y fobias que acaba de publicar Consulta Mitofsky. En respuestas espontáneas, 23.8 por ciento de los mexicanos que fueron encuestados dijo tener miedo a la inseguridad. Fue la respuesta más frecuente, muy por encima de las otras, incluso de las más predecibles —como enfermarse (6.2 por ciento) o perder el trabajo (5.4 por ciento). Entre los miedos más frecuentes, de hecho, un porcentaje muy alto (26.8 por ciento) dijo tener miedo a la policía. En otras palabras, el miedo que sienten los mexicanos está inspirado también por la entidad concebida para poder, en principio, vivir sin miedo: el Estado.

El diccionario de la Real Academia Española define el miedo —palabra que viene de metus, en latín— con estas palabras: “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”. La perturbación causada por un riesgo imaginario es muy distinta a la provocada por un daño real, por supuesto, aunque en ambos casos haya miedo. El primero es un sentimiento bastante familiar, incluso vagamente seductor: un revolotear de mariposas en el estómago, como la anticipación de un deseo. El segundo, en cambio, es un estremecimiento mortal que paraliza el cuerpo. El miedo a la inseguridad es en parte un miedo a un riesgo real y en parte un miedo a un riesgo imaginario. Año con año, alrededor de 24 mil personas pierden la vida en las calles y carreteras del país, mucho más que las que mueren víctimas del crimen organizado. Pero el riesgo de morir en un accidente de tránsito no suele inspirar miedo a los mexicanos, que tienen miedo a otra cosa, más vaga: a la inseguridad.

El miedo a la inseguridad ha disminuido con respecto a los años más recientes. En un estudio realizado en 2009 por Consulta Mitofsky para la asociación civil México Unido Contra la Delincuencia, ahora recuerdo, hecho entre mil ciudadanos mayores de dieciocho años, la percepción sobre la inseguridad era dramática: 60 por ciento de los entrevistados “teme mucho ser víctima de un robo a mano armada” y 56 por ciento “califica como alto el temor a un secuestro”. Es decir, seis de cada diez mexicanos vivían permanentemente angustiados por la inseguridad. Ahora menos. Ha habido una mejoría en la percepción de seguridad en el curso de 2013, según mediciones del INEGI.

¿Por qué? En parte porque el Presidente y su gobierno han tomado la decisión de tratar de forma menos obsesiva y dramática el tema de la inseguridad, que no está ya todo el tiempo en los titulares ni domina todas las conversaciones. Qué bueno, pues una de las expresiones más graves de la violencia que nos afecta desde hace años es, justamente, el miedo. Pero aun así, los mexicanos tienen miedo a la inseguridad. Es de hecho a lo que más le tienen miedo, según la encuesta de Consulta Mitofsky.

¿Está justificado ese miedo? ¿Es un miedo a un riesgo real más que un miedo a un riesgo imaginario? Los números que han aparecido en la prensa dicen lo siguiente respecto a los tres crímenes que sin duda más afectan a la sociedad: los homicidios, los secuestros y la extorsión. La tasa de homicidios ha bajado en el curso de 2013 —empezó a bajar, de hecho, desde mayo de 2011, cuando alcanzó su nivel más alto: hubo entre diciembre de 2012 y septiembre de 2013 unos 15 mil 552 homicidios, 15 por ciento menos que los 18 mil 394 que hubo entre diciembre de 2011 y septiembre de 2012, de acuerdo con las cifras publicadas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. La tasa de secuestros, en cambio, ha subido en el curso de 2013: hubo entre diciembre de 2012 y septiembre de 2013 unos mil 326 secuestros (un promedio de cuatro por día), más que los mil 25 (un promedio de tres por día) que hubo entre diciembre de 2011 y septiembre de 2012. La tasa de extorsión, por último, también ha subido en el curso de 2013: hubo entre diciembre de 2012 y septiembre de 2013 un total de 6 mil 625 extorsiones registradas, más que las 5 mil 818 extorsiones registradas entre diciembre de 2011 y septiembre de 2012: un incremento de 14 por ciento.

Sigo pensando que el gobierno hace bien en bajar, en su discurso, el perfil del tema de la violencia en México. Con eso ha contribuido a que haya en el país menos miedo. Pero ninguna estrategia de comunicación puede suprimir el miedo cuando suben los índices de dos de los crímenes que más afectan a la sociedad.

 ctello@milenio.com