Carta de viaje

Fidel Castro, su vida y su tiempo

Fue un marxista por conveniencia, un nacionalista cubano por convicción y un caudillo latinoamericano por vocación", dice el obituario del Economist, que hace un retrato vívido y certero del comandante Fidel Castro. Ninguna otra figura en la historia de América Latina y el Caribe tuvo como él un impacto tan extenso y tan profundo, con la excepción de Simón Bolívar. Su héroe fue José Martí, con el que compartió su ánimo patriótico y su espíritu justiciero, pero no su fe en la democracia ni su amor a la libertad. El comunismo fue para él un medio idóneo para acceder al poder absoluto, que mantuvo por cerca de 50 años, más que cualquier otro personaje en el siglo XX. Pero él mismo sobrevivió al comunismo, gracias entre otras cosas a la insularidad de su país... y a su carisma.

"Icono y tirano", lo llamó Le Monde. Su vida cubrió un siglo. Estuvo presente en el Bogotazo y en la expedición para derrocar a Trujillo, antes de encabezar él mismo el ataque al cuartel Moncada contra la dictadura de Batista. Sobrevivió a la prisión en Cuba y al exilio en México, y también a la expedición del Granma y a la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra, y sobrevivió después a la invasión de Playa Girón, donde él mismo dirigió un carro de combate, y a todos los atentados urdidos en su contra por la CIA. Simbolizó el sueño revolucionario en América Latina. Contra el deseo de la Unión Soviética, su aliado y su sostén, y contra la postura de los partidos comunistas, armó y promovió los movimientos insurgentes que cimbraron el continente en la década de los 60 —y que desembocaron en golpes de Estado y dictaduras de derecha apoyadas por Washington—. Combatió también, durante los 70, en países más lejanos: luchó contra el apartheid en Sudáfrica y a favor de regímenes represivos, pero antiamericanos, en Angola y Etiopía. Apoyó más tarde, en los 80, la revolución en Centroamérica. Cuba, una isla de menos de 12 millones de habitantes, tuvo un impacto descomunal en el mundo, sobre todo en el marco de la guerra fría. En su propio país, el comandante encabezó un régimen autoritario y represivo, pero no sangriento. Conservó todo el poder en sus manos. Cometió errores que fueron gigantescos, como el de la Zafra de los Diez Millones, y mantuvo situaciones de penuria que llevaron a muchos a la prostitución, sobre todo durante los 90, en el Periodo Especial. Le dio a su pueblo, uno de los más talentosos del mundo, educación y salud, pero no prosperidad ni democracia. La mayoría de los cubanos —no todos, desde luego: hubo miles que sufrieron el exilio y la prisión— vivió con resignación su dilatada y arbitraria dictadura, aunque también vio con orgullo al personaje, uno de los más impactantes del siglo XX.

Fidel Castro sobrevivió para ver el inicio del desmantelamiento de la Revolución. Su hermano Raúl, quien lo sustituyó en 2006 y, formalmente, a partir de 2008, comenzó la eliminación de la economía centralmente planificada, para armar en su lugar una economía mixta en Cuba. También normalizó su relación con Estados Unidos: recibió en La Habana al presidente Obama (quien dijo, al conocer la noticia de la muerte de Fidel: La historia registrará y juzgará el enorme impacto de esta figura singular en su pueblo y en el mundo).

"¿Qué hubiera sido Cuba sin la Revolución?", escribí una vez estas palabras, en las que aún creo. "¿Mejor o peor? Hubiera sido, me imagino, un país más libre, más próspero, pero menos solidario. Hubiera tenido una historia más feliz, aunque menos interesante".

*Investigador de la UNAM (CIALC)
ctello@milenio.com