Carta de viaje

Educación en Oaxaca: husos y costumbres

“A pesar de que el Horario de Verano tiene vigencia a partir de este domingo 6 de abril, el magisterio de la sección 22 reiteró su rechazo a acatar la disposición”

Estoy en la Plaza de Armas de Oaxaca, a un costado de la Catedral. Hace un día espléndido. Mientras me boleo los zapatos a la sombra de los laureles me pongo a hojear un ejemplar de El Imparcial, que es el diario más importante del estado, junto con Noticias. El periódico (fechado el 5 de abril de 2014) está lleno de información sobre los maestros en Oaxaca. Me salta esta nota a la vista:

“Continúan discrepancias por el horario de verano”, dice el titular. Leo la nota, que explica lo siguiente: “A pesar de que el Horario de Verano tendrá vigencia a partir de este domingo 6 de abril, el magisterio de la sección 22 del SNTE-CNTE que encabeza Rubén Núñez Ginez reiteró su rechazo a acatar la disposición, por lo que seguirán con el horario vigente. ‘El magisterio oaxaqueño nunca ha estado de acuerdo con esta disposición oficial y desde 1996, cuando se puso en marcha, se niega a modificar la hora de ingreso y salida de las escuelas’, dijo el líder magisterial. En tanto, Efraín Morales Sánchez, presidente de la Asociación Estatal de padres de Familia de Oaxaca (AEPF), aseguró que tal determinación afecta sensiblemente a los padres que deben de acudir a trabajar con el Horario de Verano y llevar a sus hijos a las escuelas una hora más tarde se les complica. ‘Hay que hacer malabares para que los niños estén seguros y entren con bien a sus clases. A veces encargan a sus hijos con otros padres que pueden esperar a los profesores, pero no siempre se puede y los tienen que dejar solos para ir a trabajar. Para recogerlos es otra pesadilla’” (p.5-A).

Me llama la atención esta otra nota, sobre los maestros que sí dan clases, los de la sección 59, que están enfrentados con los que no dan clases, los de la sección 22:

“Empiezan huelga de hambre maestros de la sección 59”, dice el titular. La nota explica que los maestros optaban por la huelga de hambre como forma de presión porque las autoridades responsables en el gobierno de Oaxaca no habían entregado los uniformes, los útiles escolares, la documentación de fin de cursos y el pago de salarios retenidos a más de dos mil maestros. “Las autoridades no quieren otorgar los documentos de fin de curso a los alumnos y los salarios a los profesores, pese a que cumplen con las clases y no agreden a terceros con sus protestas (…) ‘Nos parece aberrante que estén violando los derechos de los niños oaxaqueños, que deben tener un documento que les acredite su escolaridad. Sumado a ello, tenemos la retención de salarios por parte del Ieepo, incluso cuando cumplimos con nuestras labores’, expuso Miguel Silva Selvas, uno de los dirigentes de la sección 59” (p.4-A).

Después de leer esa nota, que me escandaliza, me topo con esta otra noticia:

“Toma Secuabjo edificios de Rectoría”, dice el titular. El Secuabjo es el Sindicato de Trabajadores de Confianza de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, pues los trabajadores de confianza están sindicalizados. “‘Las autoridades deben responder a los 69 puntos antes de que decidamos paralizar todas las actividades en la Uabjo por tiempo indefinido’, expusieron los dirigentes (…) De no obtener respuestas satisfactorias, el Secuabjo podría estallar en huelga el 20 de abril, cuando más de 25 mil universitarios de las diferentes escuelas, facultades, institutos y preparatorias serían afectados” (p.4-A).

Al final cierro el periódico, pensativo, pero antes de ponerlo a un lado, leo esta cabeza a ocho columnas en la primera plana:

“Pierden el semestre normalistas”, dice el titular. “Se resisten a firmar una minuta de acuerdos, elaborada y avalada por la sección 22”, indican unas líneas más abajo. “Al concluir la séptima semana de paro de labores en las once escuelas normales del estado, estudiantes normalistas perdieron ayer el semestre (…) Este viernes, los estudiantes normalistas volvieron a tomar el control de la caseta de peaje de Huitzo de la autopista Oaxaca-Puebla. Previamente, retuvieron por la fuerza un camión del transporte público, a bordo del cual se trasladaron a la vía. En la caseta, los jóvenes solicitaron una cooperación voluntaria a los automovilistas para cruzar. Desde el 21 de marzo, los estudiantes no se habían manifestado. Ese día quemaron un camión de la empresa Pepsi” (p.1-A).

No tengo comentarios sobre las notas que aquí cito. Ellas hablan por sí mismas.

ctello@milenio.com