Duda razonable

El otro voto de mañana que afectará a México

Suficiente se ha escrito sobre cómo el gobierno de Enrique Peña Nieto ignoró por meses lo que estaba sucediendo en Estados Unidos y su elección presidencial. Los saldos están a la vista: si gana Trump, pues a lidiar con un autoritario xenófobo
y proteccionista al que ayudamos a parecer presidencial. Si gana Hillary, pues a pedir perdón y lidiar con sus promesas de voltear a ver al TLC.

Hay otro resultado de la elección del martes para la que no parece que el gobierno se haya preparado y podría tener repercusiones importantes en uno de los asuntos más importantes de nuestra vida pública.

Mañana, en nueve estados se votará por legalizar la mariguana. En cinco de ellos para legalizar su uso lúdico y en cuatro más el uso medicinal. Sin duda, el más importante por el tamaño de su población y la relación con México es California.

Las encuestas dicen que es muy probable que, al menos en ese estado, se apruebe la iniciativa.

California ha sido siempre un importantísimo mercado para la mariguana mexicana, como Tijuana puede contarlo por años de violencia y terror. O por el túnel descubierto apenas la semana pasada que se utilizaba para pasar... mariguana.

Es difícil predecir qué hará a las organizaciones delictivas mexicanas la legalización de un mercado de ese tamaño, del que se han beneficiado tanto y por tanto tiempo. Si bien es cierto que el opio y sus derivados se han vuelto un gran negocio para los narcos mexicanos, nunca han olvidado la mariguana. ¿Cómo los afectará? ¿Qué efecto tendrá en la violencia con la que actúan? Yo no sé, pero uno esperaría que los órganos de inteligencia del Estado hayan hecho sus cálculos. ¿Por qué lo dudo?

Además de su efecto sobre probables dinámicas de grupos criminales, los votos sobre la mariguana y su probable resultado exhibirán la timidez del gobierno y el triunfo de
las fuerzas conservadoras durante el debate del año pasado en México, en el que después de un primer impulso el gobierno se dobló, prefirió no invertir capital político y dejó morir cualquier posibilidad de acabar con la irracionalidad de la prohibición.

Los votantes estadunidenses siguen haciendo lo que los gobiernos no se atreven.

Twitter: @puigcarlos