Duda razonable

Una vergüenza en el aeropuerto de Tijuana

Tijuana, BC. En la puerta que conecta el pasillo de este aeropuerto con el lugar donde ha de recogerse el equipaje, dos elementos del Instituto Nacional de Migración miran a los pasajeros y preguntan: ¿De dónde es originario? ¿De dónde viene? La mera pregunta es ilegal, por supuesto. Estoy en México y circulando en México.

Me cuenta una amiga nacida en Colombia casada hace años con un tijuanense que cada vez que contesta, aunque diga que es de Tijuana, el acento hace que le pidan “sus papeles” y la sometan a una revisión más intensa. Si el pasajero es de tez morena y más bajito, tiene asegurada una segunda inspección. ¿A qué vienes, muestra tus papeles?

Después de recoger el equipaje, todos los que llegan a Tijuana tienen que poner sus maletas en bandas que las pasan por un equipo de rayos X. Ese filtro está a cargo del Ejército mexicano.

¿Por qué? ¿Para qué?

Para complacer una petición estadunidense, por supuesto.

Para intentar disuadir a centroamericanos que lleguen a Tijuana e intenten brincar al otro lado.

En la frontera sur, después de la crisis de los menores migrantes, la mano dura del INM y el gobierno mexicano ha sido implacable.

Un buen trabajo de Animal Político, la División de Estudios Internacionales y la Maestría en Periodismo y Asuntos Públicos del CIDE, bajo los auspicios de la Fundación Ford, reveló que 2014 es el año con más detenciones de personas migrantes en México desde 2007. De enero a noviembre de 2014 un total de 117 mil 491 personas fue presentado ante la autoridad por transitar sin documentación por el país. Un aumento de 43.5 por ciento de las detenciones de migrantes, en comparación con el mismo periodo enero-noviembre de 2013.

La manera en que el gobierno ha enfrentado la crisis de migrantes es mediante una cacería.

Afuera del aeropuerto de Tijuana se puede ver la construcción casi terminada de uno de los proyectos más inteligentes de la frontera. Un puente peatonal que conecta de manera directa la terminal aérea mexicana con el “otro lado”; convirtiéndolo en los hechos en el primer aeropuerto binacional: aterriza en Tijuana, toma el taxi en San Diego. Eso se parece al futuro.

Mientras, adentro, el peor de los pasados: un agente de Migración detecta acentos, colores de piel, formas de vestir, estaturas, para cazar centroamericanos.

Una vergüenza.

 

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Twitter: @puigcarlos