Duda razonable

La verdadera tarea de Manlio

Las elecciones del próximo 5 de junio convocarán a poco más que un tercio de los mexicanos a las urnas para renovar gobernadores, congresos locales y presidentes municipales. En la Ciudad de México se votará para integrar la Asamblea Constituyente.

Esa noche, las primeras evaluaciones tendrán que ver con los resultados concretos en cada una de las entidades. Haremos las cuentas de lo bien o mal que le haya ido al PRI, con base en el compromiso de su presidente, Manlio Fabio Beltrones, de ganar nueve gubernaturas, después estaremos atentos a si Morena puede dar el campanazo y ganar su primera gubernatura y luego nos detendremos en las debilidades del PRD, que optó por una estrategia aliancista para tratar de ocultar su deterioro.

Durante los días siguientes, sin embargo, en el PRI y en Los Pinos estarán haciendo otra cuenta con miras al 2018: la del porcentaje total de votos del tricolor sin importar triunfos o derrotas. Esa será, tal vez, la tarea más importante de Beltrones, mantener al PRI —sin sus aliados— alrededor de 30 por ciento de la votación, que es lo que logró en las federales del 2015, más allá del número de gubernaturas ganadas.

Hoy está claro que la elección del 2018 arrancará con un electorado pulverizado, dividido al menos en tres, tal vez en cuatro partes muy competitivas. Morena tiene ya su candidato y en el PAN, Margarita Zavala le ha ganado la partida a la burocracia partidista. En ambos casos el partido ha valido menos que los aspirantes.

La fórmula no es nueva. Fue la de Fox antes de la elección del 2000 y la de Calderón frente al 2006. Así lo hizo AMLO rumbo al 2012 y, por supuesto, así lo hizo Peña Nieto hace seis años. Construir candidaturas inevitables antes que los partidos puedan meter las manos.

En el PRI, la verdadera tarea de Manlio es evitar ese fenómeno dentro del tricolor y entregarle al presidente Peña, el próximo año, un partido más fuerte que cualquiera de sus aspirantes, para que el primer priista pueda elegir al candidato sin condicionantes y para que ningún aventurero ilusionado piense que puede imponerse al partido.

El PRI de Manlio puede perder Veracruz o Tlaxcala o Puebla o Durango o Tamaulipas; o todas esas y más, pero importará también cómo pierda. De eso depende su futuro y de Peña frente al 2018.

Twitter: @puigcarlos