Duda razonable

Venezuela. "Patria o muerte"

En 2015, el jurado del Premio Tusquets de Novela presidido por el escritor Juan Marsé entregó el premio a la novela Patria o muerte de Alberto Barrera Tyszka.

El venezolano escribió una joya de novela ubicada en los días previos a la muerte de Hugo Chávez. Una historia de vida cotidiana, de familias divididas entre el chavismo y el antichavismo, de secretos políticos y familiares. La crónica novelada de un país, en esos días, confundido.

Hace unos días, Alberto había escrito en The New York Times que le parecía que el ejercicio del referendo opositor y ahora el de la Constituyente obligaría a ambas partes a negociar. 

Ayer hablé con Alberto.

Un fragmento de lo que ayer pasamos en la televisión: 

“La negociación es la salida de la esperanza que uno cree, pero cada vez se ve menos posible. Yo pensaba que la única salida que tenía el país era que de alguna manera la oposición y el gobierno estaban condenados a negociar, aunque lo detestaran.

“Son dos fuerzas políticas similares, cuyos seguidores votan en cantidades similares. Lo que pasa es que lo sucedido el domingo, y lo que ha sucedido después, y si uno oye hablar a Maduro, pues piensa que no hay posibilidad de negociar. Hoy el gobierno venezolano funciona como una especie de secta religiosa con la que no se puede discutir, que no se puede debatir. No hay argumento posible porque no hay discernimiento, el discernimiento está expulsado de la discusión política. O es esto o eres un traidor a la patria. O es esto o eres un conspirador. El problema es que, si no hay negociación, ¿qué hay? ¿Qué sigue?”.

El final de Patria o muerte sucede el día de la procesión fúnebre en homenaje a Chávez. El rumor en esos días era que en el ataúd que paseó por las calles venezolanas no estaba el cuerpo el ex presidente.

Las últimas líneas del libro podrían haber sido escritas en estos días.

“La muchedumbre parecía una marea caliente, húmeda, herida. Era una procesión roja, llena de dolor, envuelta en una tristeza irremediable. Se movía tan despacio que no parecía avanzar sino simplemente balancearse, ir y venir, sin ningún destino, alrededor de una caja vacía.

—¿Cómo te sientes?

—No lo sé. Todo es raro.

—¿Quieres regresar?

—Ya no podemos.

—Y entonces, ¿qué vamos a hacer? ¿A dónde vamos a ir?”.

Twitter: @puigcarlos