Duda razonable

Primera crisis de Trump, que nadie se ilusione

La orden ejecutiva de Donald Trump suspendiendo la entrada al país de refugiados de siete países y las restricciones en entrega de visas a países de Medio Oriente ha provocado una primera crisis interna en el gobierno de Estados Unidos.

Una centena de funcionarios del servicio exterior estadunidense han firmado un memorando oponiéndose a la orden trumpiana. Más importante, Sally Yates —interina, a la espera de que se confirme el designado por Trump— dio la orden a sus subordinados de no defender en las cortes las impugnaciones a la suspensión de visas y las prohibiciones de entrada a Estados Unidos, porque la considera ilegal.

El segundo caso tiene mejores aristas. A la señora Yates le quedaban pocos días en el cargo; sin embargo, su carta provocará que la decisión de ratificar a Jeff Sessions, el antiinmigrante amigo de Trump, se convierta en una especie de referendo respecto a la política migratoria del nuevo gobierno. Veremos dónde se alinean todos los republicanos que tienen la mayoría en el Senado.

Ayer mismo, dos respuestas de la Casa Blanca: el vocero de Trump respondió a los empleados del Departamento de Estado diciéndoles que si no están de acuerdo, pues que agarren sus cositas y se vayan.

Trump, en un tuit, culpó a los demócratas de obstruccionistas por el retraso en la confirmación de Sessions y que por eso tenía una procuradora “demócrata”. Minutos después la corrió.

La verdad es que, en estos y otros casos, Trump terminará ganando. Creo que sería un error apostar a algo así como el derrumbe de Trump. No me cabe duda de que será la suya una presidencia de sobresaltos y crisis similares a esta, pero nuestros deseos podrían traer el mal cálculo de tantos —me incluyo— en noviembre del año pasado.

El triunfo de Trump es más que la casual llegada de un millonario autoritario al poder, el triunfo de un sentimiento forjado por años en una parte del pueblo estadunidense y que encontró en Trump un líder que no tenía. Así se lo explica, por ejemplo, Walter Russel Mead en un texto en The Atlantic (https://goo.gl/uK0Rm2).

Si se fuera Trump, llegaría otro, tal vez peor.

Lo que me queda claro, entre más leo a los que saben y, que van digiriendo lo que va pasando, es que sí estamos en un cambio de época. Frente a eso hay que preparase en lugar de esperar lo improbable.

Twitter: @puigcarlos