Duda razonable

Somos tú y yo contra el mundo, Enrique

Todo es cierto.

Por muchos meses hay quien ha querido engañarse con Donald Trump. No, se han dicho, no puede estar tan loco... No, no está convencido de lo que dice...una cosa es la campaña y otra será cuando gobierne.

Todos los días, a veces con cosas más domésticas que tienen poca repercusión en nuestra prensa, otras en su relación con el mundo, pero todos los días, Donald Trump desmiente a los optimistas. Aunque los optimistas quieran ver en algunos movimientos trumpianos un signo para documentar su esperanza.

No hay manera.

Lo que ayer leímos, la transcripción de la llamada entre Donald Trump y Enrique Peña Nieto, deberíamos guardarla para el futuro cercano, cuando el tiempo trumpiano termine en catástrofe.

Seguramente algunos compañeros de página y de otras páginas comentarán la llamada. Yo quiero verlo en clave electoral, porque me parece que ese es el elemento que más importa para la relación bilateral y el futuro de cualquier diálogo.

Apunto que el día en que tomó posesión, ese mismo día, Donald Trump registró su comité de campaña para la reelección. Y que, según los datos oficiales, ese comité ya tiene hoy más dinero para la campaña de 2020 que lo que tenían en el mismo lapso Barack Obama o George W. Bush.

Una y otra vez, la mayor preocupación de Trump en su desarticulada conversación con el presidente Peña son sus votantes, su base. No se puede hablar de quién pagará el muro, porque si no lo paga México, eso lo matará con sus votantes. Ninguna negociación comercial puede beneficiar a México, porque ahí en los estados de donde han salido fábricas y se han perdido empleos manufactureros son los estados donde votaron por él. Por eso, aunque no le encanta, le va a dar una oportunidad a "Jared y a Luis", pero si no llegan a un acuerdo habrá gravamen e impuestos para que ya nadie se vaya a México. Porque eso prometió y eso tiene que cumplir.

En la transcripción de la llamada con el primer ministro australiano, Trump hace lo mismo, el problema es lo que él prometió a sus votantes, hacer lo contrario, aunque pudiera resultar lógico, lo "mataría".

Es la versión enferma de lo firmo y lo cumplo.

Nos podemos seguir engañando. Pensando que es diferente.

Pero no lo es. Y su único objetivo es reelegirse en tres años y medio. Para eso, tiene que cumplir a su base, de alguna manera. Sin importarle mucho más.

Falta lo peor.

Twitter: @puigcarlos