Duda razonable

La tranquilidad de Luis Videgaray

Hace un año, durante la convención anual de los banqueros, mientras yo esperaba a Luis Videgaray para hacer una entrevista, en el desayunador del hotel se hablaba mal de Videgaray, su reforma fiscal y, decían, su inaccesibilidad.

Doce meses más tarde, después de Tlatlaya, Iguala, una casa blanca y otra en Malinalco, ayer por la mañana, en un hecho que los banqueros no recuerdan que haya sucedido jamás, a propuesta del secretario, se sentaron por tres horas directores generales de bancos con Videgaray, quien abrió la reunión pidiéndoles que pusieran en la mesa los temas que quisieran.

Después de la reunión, después de una nueva nota del WSJ, le pregunté a Videgaray si estaba convencido de que había dado las explicaciones suficientes y había hecho las acciones pertinentes para que la casa de Malinalco no lo persiguiera por el resto del sexenio.

“La única forma de resolver el problema es que exista una investigación que atienda el tema. Desde el principio, desde el primer día que salió la nota a principios de diciembre, esa fue mi posición y esa posición no ha variado”.

Le recordé que él y el Presidente han hablado de la crisis de confianza y la incredulidad que existe en el país y pregunté si pensaba que esa casa era un factor más a esa crisis.

“A toro pasado, siempre, cualquiera es muy inteligente. A toro pasado por supuesto habría cosas que habría hecho distinto, pero de lo que tengo la convicción, Carlos, es primero que yo he actuado no solamente con apego a la legalidad, que por cierto no se ha cuestionado la legalidad. He actuado con honestidad y con transparencia.

“Estoy absolutamente tranquilo”, me dijo el secretario.

Le recordé que después de la revelación le había dicho a Denise Maerker que evaluaría con su familia hacer pública, como el Presidente, su declaración patrimonial.

¿Por qué no lo había hecho?

“La próxima fecha de presentación de las declaraciones patrimoniales es en mayo, vamos a tener además por primera vez que presentar la declaración de intereses. Es una decisión que no he tomado al respecto, es una decisión que no solamente me afecta a mí, sino que afecta a mi familia, pero es una buena oportunidad para repensarlo”.

Hágalo, secretario, le sugerí.

Lo hablamos en mayo, me dijo Videgaray, siempre tranquilo.

Los banqueros, por cierto, este año estaban felices con el secretario de Hacienda.

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