Duda razonable

La tragedia de Matamoros

Hace un par de semanas visitaron la Ciudad de México mis parientes de Matamoros, ciudad en la que pasé muchos veranos de mi infancia y mi adolescencia.

Una tarde, mi prima Celia no se aguantó: “¿Por qué no dicen nada de Matamoros, Carlos? Mucho Michoacán y Guerrero… Estamos peor, mucho peor”.

Le dije que pensaba que las cosas iban algo mejor, inventé un par de pretextos tontos. La verdad, no tenía respuesta.

Celia, sin embargo, sí tenía una crónica: Las cosas no han cambiado mucho en los últimos cinco años. En cualquier esquina, a cualquier hora, puede uno toparse con una balacera. Todos los hábitos han cambiado. De salir en la noche ni hablamos, y se acostumbraba preguntar, antes de salir del trabajo, si se escuchaba balacera cerca de la casa. El derecho de piso es cosa normal. La carretera entre Matamoros y Reynosa es intransitable, esos tramos se hacen por “otro lado”. Hace muchos años que se olvidó la tradición de pasar la noche en Playa Bagdad, ahora Playa Costa Azul y ni siquiera el camino entre el aeropuerto y la ciudad es seguro. Mi tía cuenta del desplome del valor de las propiedades, en muchos casos el único patrimonio de las familias. Ya es notorio en algunas zonas de la ciudad el fenómeno que vivió, por ejemplo, Juárez de largas hileras de casas abandonadas, sus dueños en el otro lado, o en Monterrey o en la Ciudad de México. Como se sabe, no hay hace años policía municipal, la seguridad la proveen fuerzas federales y algunos, muy pocos, policías estatales. Eso sí, la alcalde panista ha pintado todo de azul. No es broma.

De todo esto hay suficientes testimonios en la prensa local, como pude verificar después de mi conversación.

En las últimas semanas hemos visto, una vez más, violencia en Reynosa, en Tampico, en Altamira.

Ayer conversé con Francisco Rivas, quien  dirige el Observatorio Nacional Ciudadano, con su nuevo informe que señala, por ejemplo, que la tasa de secuestro en Tamaulipas es 693.98 por ciento mayor a la tasa nacional en el fuero común. Eso, sin contar migrantes. “El secuestro en México realmente es Tamaulipas y otra cosa el resto del país (...) es el enorme foco rojo donde no vemos que existan instituciones, donde no hay un plan”, me dijo.

Las explicaciones del gobierno se parecen a las de otro gobierno: son reacciones a lo que hacemos.

Eso, estoy seguro, tranquiliza poco a Celia.

dudarazonable@milenio.com 

Twitter: @puigcarlos