Duda razonable

La tragedia de Masaryk, y de la izquierda de Víctor Romo

No hay mejor frase para definir el deterioro, la vergüenza que hoy es la joven izquierda capitalina que la frase que se inventaron ellos mismos: tú pagas, tú mandas.

La democracia de los ricos o, tal vez, la democracia para hacernos ricos.

La calle de Masaryk ya era una de las más exitosas no solo de la ciudad, sino del país. Por eso es que los mejores restaurantes de México, entre los mejores del mundo, están ahí; por eso es que las principales marcas de ropa, joyas, relojes, autos, tecnología, etcétera, tienen una tienda ahí. Por eso es que a su alrededor, en las calles que la cruzan hay efervescencia comercial y de vivienda. Será por eso que nadie se quejaba de que las rentas de casa y oficinas se hubiesen desplomado en la zona.

Pero mejor que lo explique el delegado Romo, como se lo dijo a la revista Vogue, sí a Vogue: “La avenida Presidente Masaryk es más que una calle fundamental ubicada en la colonia Polanco de la Ciudad de México. Se trata de una calle emblemática, la más cosmopolita, comercial y transitada. En sus poco más de 3 km de distancia se coopta en impuesto predial el equivalente al de toda la delegación Iztapalapa, la más poblada de la Ciudad de México. Es, además, la avenida donde se asientan casas comerciales de prestigio internacional que tienen que promover sus productos. Tiene que ser una vialidad amable, anfitriona del mundo, transitable, visitable, antojable, porque económicamente Av. Masaryk es la calle comercial más importante económicamente de la delegación y donde se encuentran las marcas y las tiendas de renombre mundial. No tengo duda”.

¡Caray! Qué cómodo se siente el señor Romo hablando con Vogue, qué bien lo explica. Ahí mismo cuenta por qué brindó su apoyo a Vogue´s Fashion’s Night Out. Así, en inglés.

Yo pensaba que a Masaryk no le faltaba nada. O mejor dicho: a muchos lugares de la delegación Miguel Hidalgo les faltaba mucho más que a Masaryk.

Pero, claro, en esos no sucede el Fashion´s Night Out.

Ayer caminé un buen rato por Masaryk. Los comercios sufren, los meseros no tienen propinas, los vendedores no obtienen comisiones. Ya veremos cuántos sobrevivirán estos 18 meses de obra para hacerla “antojable”, Romo dixit.

Ya veremos cuántos sobreviven a la izquierda fashion que nos gobierna.

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