Duda razonable

Los taxistas dicen “¡No! ¡No! ¡No!”

Conversé el miércoles en la noche con Daniel Medina e Ignacio Rodríguez. Ambos son voceros de los taxistas organizados de la Ciudad de México que están muy enojados por la existencia de Uber y Cabify, servicios de transporte coordinados a través de una aplicación en teléfonos inteligentes.

Me quise ahorrar minutos y arranqué diciéndoles que era obvio que el servicio operaba fuera de la norma, pero lo que quería, a partir del anuncio del Gobierno del DF de la organización de unas “mesas de diálogo” sobre el tema, era saber en opinión de los taxistas cómo sí podrían funcionar Uber o Cabify en México.

La respuesta fue un rotundo no. De ninguna manera. No, cinco veces no. 

Así me lo dijo uno de ellos: “La competencia no puede suceder en un marco que ya está regulado, la Ley de Movilidad aprobada el año pasado no lo consiente y no cabe. No cabe. En el marco de los reglamentos no cabe”.

Argumenté que la innovación exigía nuevas regulaciones, nuevas normas. Ellos dijeron que no. No se necesita una nueva norma, la que existe está muy bien, y si Uber y Cabify no caben ahí, pues no caben.

Les pregunté si no creían que el éxito repentino de esos sistemas en la Ciudad de México decía algo de los servicios que ofrecían sus agremiados. No. Fue la respuesta inmediata.

¿No les están diciendo algo los consumidores? Pregunté. No. Nosotros damos un buen servicio, seguro y eficiente. En el mundo hay reportes de violaciones y robos en Uber, me dijeron. Puse ojos de plato, diría Gil Gamés.

Me dijeron, con razón, que la ciudad tiene sobreoferta de taxis. Y les pregunté, otra vez, cómo es entonces que se explicaban el crecimiento del nuevo sistema. Pura mercadotecnia. Dijeron.

Les pregunté cómo se explicaban la popularidad de un servicio que era más caro. Pura mercadotecnia, respondieron.

Les pregunté qué dirían entonces durante las mesas convocadas por el Laboratorio de la Ciudad. Y me dijeron con toda claridad “se habla de sentar a la mesa a los que participan prestando un tipo de transporte, pero no se conoce un registro oficial de Uber”.

Se van a poner buenas las mesas a las que han convocado el Laboratorio de la Ciudad y Semovi. Que arrancan con muchos no de los taxistas y muchos síes de los consumidores.

Veremos de qué lado termina el gobierno.

 

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