Duda razonable

Sí, a estos #selaspelamos

El último evento del mirreynato mexiquense que nos gobierna, los guaruras de un buen cuate de quienes mandan en el país golpeando a una autoridad delegacional al negarse a cumplir un reglamento, es una muestra más de este aire de superioridad y pasión por la impunidad de la clase en el poder venida del Toluca profundo.

No es de extrañar la golpiza, como se había documentado en un video, el señor Libien le había dicho con todas sus letras a Arne aus den Ruthen que era un pendejo y que le pelaba la verga. (Perdón por usar la palabra en este texto, pero así le dijo).Todo frente a sus agentes privados de seguridad que hace dos noches, en congruencia con lo que piensa su jefe de la autoridad delegacional, ahora lo agarraron a golpes.

Sabemos que no pasará nada. Un par de guarros en la cárcel unas horas, el hilo se rompe por lo más delgado, y luego a chambear, a estacionarse donde quieran, a andar por la calle donde sea. El señor Libien seguirá tranquilo, en el fondo podrá seguir diciendo, como lo hizo en Twitter y Facebook: #melapelas.

Miguel Ángel Mancera, que no quiere ofender a mexiquense alguno, se apuró a decir que regularán la seguridad privada en la ciudad —que ya está regulada—, y dentro de un rato nos olvidaremos. Seguro porque algún otro mexiquense nos presumirá a un niño con el que se bolea los zapatos, otro usará el helicóptero de Uber, alguna hija de mexiquense ilustre intentará entrar a un restaurante en el que no cabe y algún otro acabará en algún escandalillo. Faltan casi tres años de esto. Tengamos paciencia.

Por lo pronto, como publicaremos en unos días en MILENIO, con base en peticiones de transparencia las empresas de seguridad, con permisos federales y con permisos estatales, el número de armas y el número de permisos para portar armas y el número de elementos de Estado Mayor que cuida funcionarios públicos, ha aumentado significativamente en los últimos tres años.

Es decir, los ricos, los poderosos, los empresarios y los políticos siguen teniendo miedo.

Por eso insisto en aquello que propuse hace año y medio: El Índice Guarura. Que ese sea la verdadera medición del éxito de la estrategia de seguridad.

¿Cómo entender que vamos mejor en la lucha contra la delincuencia si los que pueden pagárselo, o a los que se los pagamos, cada vez se protegen más?

Pienso que mi propuesta seguirá siendo un fracaso. Tiene razón Libien, se la pelamos.


Twitter: @puigcarlos