Duda razonable

Los rieles de la 12 y el destino de Mancera

Después de año y medio de hundirse en las encuestas, de generar una percepción de ineficiencia y frivolidad, la vida política de la ciudad le ha puesto enfrente a Miguel Ángel Mancera una oportunidad irrepetible, con la que podría demostrar que todo lo que cada vez más capitalinos creen que es falso.

Ayer, frente a la Asamblea, el consorcio constructor de la Línea 12 ratificó y amplió lo que habían venido diciendo:

“La Línea 12 se puso en operación el 30 de octubre de 2012, una vez certificada en seguridad por el consorcio certificador y cumpliendo con todos los estándares y especificaciones establecidos en nuestro contrato.

“Desde el 1 de noviembre de 2012 a la fecha el consorcio continúa presente, atendiendo actividades de mantenimiento y tiene 27 evidencias donde el consorcio L12 comunicó al STC y PMDF la problemática del desgaste ondulatorio.”

El consorcio hizo una propuesta de mantenimiento que no fue aceptada.

También ayer, el contralor del Distrito Federal no solo confirmó que la Federación quiere casi 500 millones de pesos de regreso, sino que, según la nota de mi compañero Ilich Valdez, “el funcionario también precisó que las observaciones del gobierno federal implicaban 7 mil millones de pesos, por montos no justificados, dentro de los ejercicios fiscales 2008 y 2011. Señaló que de esa cantidad, el gobierno capitalino logró subsanar cerca de 3 mil millones de pesos, pero hay otros 3 mil millones que están en revisión, además de los 489 mil millones que solicitó la Secretaría de Función Pública. Esos 3 mil millones están susceptibles a procedimientos administrativos de responsabilidad, y también existe la posibilidad de investigar a muchos más servidores públicos involucrados, sobre todo en lo referente al incumplimiento en lo pactado, en temas de obligaciones, administración de recursos, de diseño de proyecto, de supervisión”.

Para que quede claro: hay posibles 3 mil millones de pesos mal gastados. Los constructores dicen que ellos hicieron todo bien y advirtieron en tiempo y forma de los problemas. Que ofrecieron ayudar y nadie los peló. Alguien ahora decidió —quién sabe por qué— contratar a una nueva empresa para que arregle las vías.

Y la Línea 12, aún cerrada.

Esta es una crisis a la espera de un gobernante.

O será la crisis que destruirá a un gobernante.

dudarazonable@milenio.com

Twitter: @puigcarlos