Duda razonable

El Oscar (fallido) de Ricardo Monreal

Maldita la hora en que todos quisieron ser Arne.

Hoy, Ricardo Monreal debe estar pensando lo mismo.

El martes 1 de noviembre en la mañana algunos vecinos de la colonia Tabacalera se quejaron con el delegado porque habían encontrado sus calles con conos naranja apartando lugares para una filmación.

Tempranito se fue para allá. Tráiganse el teléfono, prendan el Periscope.

Todos podemos hacer una película, nomás faltaba.

Luces, cámara, acción: Monreal camina por las calles, indignado, quitando conos, diciendo "esto no es tierra de nadie", "ahora hay un delegado electo democráticamente". Se nota bien entrenado: voltea a la cámara por momentos, no pierde el papel de justiciero. Habla con vecinos, da órdenes: chéquenme eso, quítenme esto. Se encuentra con el equipo de la filmación que le explica que tienen todos los permisos, es más, le dicen que tienen un operativo para ayudar a estacionar a los vecinos mientras utilizan las calles. Monreal sigue en su papel. Con el único que se tiene que hablar es con él, Monreal, el hombre que hace justicia vecinal vía Periscope. ¡Viva Monreal!

El delegado se va a su oficina y deja al personal de vía pública en el "operativo". Cuando llega, sus subordinados le informan: la filmación de Alfonso Cuarón tiene todos los permisos requeridos de la ciudad y de la delegación. La misma delegación lleva días trabajando con ellos.

Chin, debe haber pensado Monreal.

Mientras esto sucede, en la Tabacalera se arman los golpes entre el personal de vía pública y el equipo de la producción. Lesionados de parte de la producción. Carteras y teléfonos se pierden. Filmar en la Cuauhtémoc resultó más peligroso que filmar Gravity.

Requetechín. Debe haber pensado Monreal.

El asunto revienta el miércoles.

Para ese día, Zulema Huidobro, directora de Gobierno de la delegación, acompaña al personal de la filmación a poner la denuncia contra el personal de la delegación.

La delegación se disculpa, confirma que la filmación tenía todos los permisos. "Si en el ejercicio de la función pública se cometen errores, lo correcto es asumirlos". Dicen.

La nota está en los periódicos internacionales, en las publicaciones extranjeras que cubren la actividad fílmica. El programa de Imcine para traer grandes producciones al país sufre.

Pues sí, una cosa es gobernar; el Periscope es otra cosa.

Twitter: @puigcarlos