Duda razonable

La religión lo envenena todo

Del comunicado de ISIS reivindicando los ataques en París:

En el nombre de Allah, el compasivo, el misericordioso.

El todopoderoso dijo: “¡Y ellos pensaron que sus fortalezas iban a defenderlos de Allah! Pero Allah les llegó desde un lugar del cual no esperaban y arrojó el terror en sus corazones para que destruyeran sus viviendas con sus propias manos y las manos de los creyentes. Así que estén advertidos con sus propios ojos”. [Al-Hashr: 2]

En un ataque bendito para el que Allah facilitó todos los cauces para el éxito, un fiel grupo de soldados del califato (que esperemos Allah dignifique y los lleve a la victoria) lanzaron un ataque, apuntando a la capital de la prostitución y la obscenidad, el portador de la bandera de la Cruz en Europa, París.

De dios no es grande, de Christopher Hitchens (1949-2011):

La discusión sobre la fe es el pilar y el origen de todas las discusiones, porque es el principio —pero no el final— de todas las discusiones sobre filosofía, ciencia, historia y la naturaleza humana. Es también el principio —pero de ninguna manera el final— de todas las disputas sobre la vida buena y la ciudad justa. La fe religiosa es, precisamente porque somos creaturas en permanente evolución, imposible de erradicar. Nunca morirá, o por lo menos mientras sigamos temiendo a la muerte, a la oscuridad, a lo desconocido y a los otros. Por esta razón, nunca la prohibiría aún y si me fuera posible. Qué generoso de su parte, podrán decir algunos. Pero, ¿la religión me otorgaría la misma indulgencia? Lo pregunto porque hay una diferencia real y muy seria entre mi persona y mis amigos religiosos. Y mis amigos de verdad y serios son suficientemente honestos en admitirla. Yo estaría muy contento de asistir a los bar mitzvahs de sus hijos, maravillarme con sus catedrales góticas, o “respetar” su creencia que el Corán fue dictado, aunque exclusivamente en árabe, a un comerciante analfabeta; o de interesarme en los ritos Wicca, Hindú o Jain. Y como sucede, voy a seguir haciendo esto sin insistir en la condición de cortés reciprocidad que ellos a su vez me dejen en paz. Pero esto, que me dejen en paz, es algo que la religión es incapaz de hacer jamás. Al mismo tiempo que escribo estas palabras y que usted las lee, personas religiosas están, cada una a su manera, planeando mi destrucción y la de usted, y la destrucción de los logros humanos a los que me he referido. La religión lo envenena todo. (Publicado en 2007)


Twitter: @puigcarlos