Duda razonable

Un regalo ¿envenenado? para Gabino

He entrevistado una docena de veces al gobernador de Oaxaca, Gabino Cué. Desde el día que tomó posesión, la conversación siempre ha sido dominada por la educación del Estado, los maestros, la sección 22. He hablado en estos años con los maestros, los líderes de la 22, padres de familia, empresarios y activistas del estado.

Nunca he compartido esta idea que permeó por algún tiempo las columnas de la capital que pintaba a un gobernador inútil o sometido por la CNTE. Gabino, su gobierno, no está exento de graves defectos, pero no cuenta el de su relación con la 22 entre ellos.

Cargó Gabino en su gestión el antecedente de 2006 y, por supuesto, el arreglo institucional de 1992 que daba todo el poder a la CNTE en el Ieepo. Los dos primeros años de su gestión redujo significativamente el número de días de clases perdidas: 9 en 2011; 13 en 2012 y ninguno en mayo de 2013; cuando el promedio entre 2006 y 2012 había sido de 28.

Dos cosas cambiaron en 2013: un nuevo liderazgo en la 22 y, por supuesto, la reforma educativa. El diálogo con la 22 se mudó a Bucareli, donde llenaron de dinero y prebendas al liderazgo sindical mientras Cué y los oaxaqueños se quedaron mirando y soportando las consecuencias.

Gabino Cué es el primer beneficiario político de la decisión de ayer. En algo rescata su imagen, deteriorada, en lo nacional y local, y le permite encarar el proceso electoral del próximo año en mejor posición.

Al mismo tiempo, Gabino corre el mayor riesgo.

Queda claro después del anuncio de ayer que la Federación se encargará de la seguridad y la contención de cualquier acción de protesta de la 22, con los miles de elementos del Ejército y la federal movilizados. Queda claro también que hay una estrategia de dispersión de nómina —por algo estaba ahí Rosario Robles— y la Federación ha iniciado una campaña de propaganda en Oaxaca sobre las consecuencias de sus acciones. Cué está protegido.

Eso deja en el gobierno de Oaxaca, en manos de Gabino Cué, la creación de un nuevo Ieepo, sin integrantes de la CNTE, para que implemente y logre el inicio de cursos dentro de cuatro semanas, frente a la muy probable resistencia de parte del magisterio. Lo cual tendrá que incluir el posible castigo laboral a quienes no se presenten y la limpieza de la nómina.

No tendrá pretextos.

De no lograrlo, su momento de fama podría ser muy corto. Su caída, muy larga.

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