Duda razonable

La equivocada apuesta de Raúl Cervantes

Raúl Cervantes quiere ser el primer Fiscal General de la Nación.

El plan de Los Pinos estaba claro: aprovechando el transitorio del que ya hemos hablado aquí, según el cual el primer fiscal será quien sea procurador al momento en que las leyes que crearán formalmente la fiscalía sean aprobadas por el Congreso.

El Senado sacó con prisa el nombramiento, todos aplaudieron, nadie objetó. Bastante se ha discutido ya de la ausencia de oposición.

Pero las cosas se le han complicado.

La reacción de las organizaciones sociales y la prensa han logrado que en el Senado ya no esté tan claro el apoyo que tendría Cervantes para aprobar esas leyes y por lo tanto para que él sea fiscal sin escrutinio.

La nueva estrategia de Cervantes, según pude confirmar en varias conversaciones con legisladores y organizaciones de la sociedad civil, es diseñar, con las nuevas leyes, una fiscalía avanzada, progresista, que corrija en su diseño todos los vicios de esa institución devastada que es hoy la PGR. Cervantes y el gobierno ofrecen esto a cambio de ser fiscal.

Creo que el procurador confunde la gimnasia con la magnesia. Las objeciones contra él tienen que ver con su priismo e innegable cercanía con Los Pinos y que nunca ha administrado una institución pública, ya no digamos de la complejidad de la PGR. Tres cosas que tendrían que haber sido examinadas con seriedad por los legisladores que optaron por la sumisión.

Cervantes tiene otra vía.

Por ejemplo, la que puso en su primera plana MILENIO ayer.

Cito: “La Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha interpuesto ante la PGR 270 denuncias penales por irregularidades en el ejercicio de los recursos federales por parte de los gobiernos de los estados durante los últimos 16 años, pero ninguna de ellas ha concluido hasta hoy con sanciones a los responsables. De acuerdo con la relación oficial de la máxima instancia de fiscalización, 260 de las referidas denuncias (96 por ciento) se presentaron entre marzo de 2014 y septiembre de 2016, y corresponden a la revisión de las cuentas públicas del actual sexenio”.

Tal vez lo que debe hacer es sacar esas denuncias, presentarlas ante un juez, perseguir a los responsables. Tal vez sí agarra a Duarte y a Yarrington y que no se le vayan Borge et al.

Si hace eso, tal vez no le importará someterse y superar al necesarísimo escrutinio del Congreso. Con algún resultado en la mano, pues.

Leyes nos sobran.

Twitter: @puigcarlos