Duda razonable

Del presupuesto cero al ahorremos tantito

No hay manera.

A todo mundo le queda claro que no está el horno para bollos, que la situación financiera del mundo y la de México tiene focos rojos y alertas por todos lados, pero no hay manera.

Por razones difíciles de entender, el gobierno no quiso tocar la Ley de Ingresos, notoriamente insuficiente a la luz de la falta de ingresos petroleros y los niveles de deuda. Seguiremos siendo un país que recauda poco y celebraremos insignificantes incrementos en los impuestos que pagan los de siempre.

La Secretaría de Hacienda anunció un presupuesto base cero que en realidad quedó en un ahorro, si se cumple con lo presupuestado, no mayor a 2 por ciento real de lo aprobado para 2015.

Los cambios estructurales son mínimos. Hubo,
como siempre, algunos ganadores y algunos perdedores.

En los Ramos Autónomos en el PEF2016 se observa una disminución de 5,080 mdp respecto al PEF2015 (4.44%). Sin embargo, respecto a PEF2015 el crecimiento real equivale a 5.45%. Los ganones: el Poder Judicial, con 19.20% real más que lo aprobado en el PEF2015; y el Poder Legislativo, con 5.45% real más que en PEF2015.

El gobierno federal parece haber sido el único dispuesto a apretarse el cinturón. 1,116,788 mdp para  Ramos Administrativos, 8.53% menos en términos reales que en 2015. El único ganador, el ramo que controla Sedatu.

A pesar de la contracción en el gasto total, habrá una mayor proporción del gasto para fines “no específicos”, como lo son las participaciones a los estados y municipios, el pago a los distintos tipos de deuda, considerados como gastos “ineludibles”. Para el Gasto No Programable se propone un incremento de 8.81% en términos reales; 22.52% del presupuesto de 2016.

Las Participaciones a Entidades Federativas y Municipios presentan un presupuesto de 678,747 mdp, equivalente a un crecimiento real de 8.45%.

Gobierno y Congreso se han decidido por un paquete económico inercial. Sin los cambios estructurales profundos anunciados y requeridos.

Seguiremos gastando mucho menos que países desarrollados en salud o en seguridad. Y nuestro gasto social total, añadiendo a los dos anteriores el sector educación, sigue muy por debajo de países a los que aspiramos parecernos a la hora de dar esos servicios.

Pero no hubo manera. El statu quo y sus beneficiarios ganó. Como siempre.

 

*Los datos vienen del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria. Se puede saber más en su página: ciep.mx

 

Twitter: @puigcarlos